En el campo abarcado por la física se estudia todo aquello que guarda vínculo con la materia, así como en la química se estudia lo relacionado con las reacciones que afectan a la composición de la materia. Sin embargo, aunque ambas áreas desentrañan muchos de los misterios del entorno, conceptos como el de la electronegatividad (que es el que nos ocupa ahora) suelen ser bastante complejos para la gran mayoría de los estudiantes.

¿En qué consiste la electronegatividad?

Para poder comprender lo que implica el concepto de electronegatividad, primeramente debe explicarse qué son los átomos y en qué consisten los enlaces químicos.

Átomos

Los átomos son las unidades más pequeñas que constituyen la materia, es decir, todo aquello que nos envuelve, desde el aire hasta lo más tangible, incluso el mismo cuerpo humano. Estas unidades están formadas a su vez por protones y neutrones (núcleo del átomo) y electrones (corteza del átomo). La unión de varios átomos da lugar a las moléculas. El proceso por el que se originan las moléculas se conoce como “enlace químico”.

– ¿Qué son los enlaces químicos?

Se definen como la unión de dos o más átomos (iguales o diferentes, según proceden de un mismo o distinto elemento), que se unen entre sí formando una molécula. En este proceso de unión (de “enlace químico”) pueden suceder básicamente tres cosas con los electrones de los átomos:

  1. Que cada átomo conserve sus electrones.
  2. Que los electrones de un átomo se transfieran al otro.
  3. Un punto intermedio: los electrones de un átomo no llegan a transferirse completamente al otro pero sí se sienten más atraídos hacia el otro átomo, lo que genera que los electrones de un átomo estén más próximos al otro átomo del enlace químico.

Por tanto, la electronegatividad juega un papel importante en los enlaces químicos, ya que se trata de la propiedad que determina la capacidad que tiene un átomo para atraer los electrones (partículas de carga negativa) de otro átomo.

Conclusión

La electronegatividad es la propiedad que determina cómo quedarán distribuidos los electrones que son compartidos por átomos conectados a través de un enlace químico.

Dos o más átomos (iguales o distintos) se unen formando una molécula. Este proceso es el de enlace químico. En este proceso de enlace químico interviene la electronegatividad. Si la electronegatividad de los átomos es igual, ninguno transfiere electrones. Si es distinta, el átomo con mayor electronegatividad atrae los electrones del otro átomo. Por tanto, la electronegatividad lo que hace es indicar cómo se “colocarán” los electrones de un átomo cuando entra en contacto con otro.

Cuando los dos átomos son iguales se dice que son “similares en electronegatividad”. Cuando son de distinta electronegatividad suele ser porque son átomos de elementos distintos.

Las aplicaciones prácticas de la electronegatividad

Saber la diferencia de electronegatividad entre dos átomos permite predecir las posibles reacciones que podrían derivarse de la interacción de esos dos átomos. Esto  se utiliza a la hora de fabricar nuevos materiales.

Cuando dos átomos se unen, comparten pares de electrones que están ubicados en las últimas capas (las conocidas como “capas de valencia”). De manera que los núcleos de los átomos interactúan con los electrones procedentes de esas capas de valencia.

¿Cómo medir la electronegatividad?

Se recurre a las tablas de electronegatividad, las cuales son las tablas periódicas conocidas por cualquier estudiante, pero atendiendo a una forma de organizar los elementos concreta.

El sistema más aceptado de organización es el ideado por el químico Linus Pauling, quien organizó los elementos de la tabla periódica según la energía de los enlaces entre átomos de elementos distintos.

Para ello debe tenerse en cuenta que los elementos se organizan en la tabla periódica por grupos y periodos. Los grupos son las columnas, mientras que los periodos son las filas. En el caso de Pauling, observamos que dichos elementos quedan organizados por orden creciente de electronegatividad, de izquierda a derecha (en los periodos) y de abajo para arriba (en los grupos).

¿Cómo calcular la electronegatividad?

  1. Se empieza por calcular la diferencia de electronegatividad entre dos átomos.

La diferencia puede ser:

  • Inferior a 0,5 – Vínculo covalente apolar
  • Entre 0,5 y 1,6 – Vínculo covalente polar
  • Superior a 2 – Enlace iónico

Tipos de vínculos

  • Vínculo covalente y apolar

Se forma entre átomos del mismo elemento o de elementos distintos (en este caso si comparten electrones equitativamente).

O2 —- Enlace covalente y apolar. Son dos átomos iguales con una diferencia de electronegatividad de 0.

  • Vínculo covalente y polar

Se forma entre elementos de diferentes elementos (nunca del mismo). El término polar indica que se produce una separación de cargas, es decir, que los electrones van a pasar más tiempo cerca de un átomo que del otro.

EJEMPLOS: CO2  (Dióxido de Carbono) / H2O (Agua) / NH3 (Amoníaco)

En estos tres casos anteriores las moléculas resultantes tienen dos polos, uno positivo y otro negativo, ya que el reparto de la carga es inestable.

  • Enlace iónico

Son habituales en los enlaces entre metales y no metales (por ejemplo: NaCl o cloruro de sodio, también conocido como “sal común”).

Los enlaces iónicos se producen en elementos de grandes diferencias de electronegatividad. Esto genera que los electrones de un átomo se transfieran al otro.

Cuando un electrón salta de un átomo a otro produce unas partículas conocidas como “iones”. Estos iones pueden ser de carga positiva (cationes) o de carga negativa (aniones).

De modo que el enlace iónico se genera a partir de la unión de ÁTOMOS ALTAMENTE POSITIVOS + ÁTOMOS ALTAMENTE NEGATIVOS.

Electronegatividad de los elementos

Según la electronegatividad de los elementos, éstos pueden organizarse en “los más electronegativos”, que son los grupos VIA (grupo del oxígeno, S, Se, Te y Po) y VIIA (flúor, cloro, bromo, yodo, At y Ts); y “los menos electronegativos”, grupos IA (metales alcalinotérreos) y IIA (metales alcalinos, co,o el litio y el potasio). A los gases nobles no se les asigna ningún valor puesto que su tendencia a formar compuestos es muy baja.