Multitud de niños vigueses y de toda España en general se encuentran confinados. Aunque parece que el Gobierno permitirá dentro de poco dar breves paseos a los progenitores con sus respectivos hijos, hasta entonces los peques seguirán pasando todo el día en casa con lo que ello conlleva.

Disponer de tanto tiempo libre y de varios dispositivos tecnológicos a su alcance puede dar pie a comportamientos erráticos. Por suerte, es posible corregirlos a tiempo si se detectan o incluso evitan antes de que sucedan.

Conversaciones mantenidas

¿Ves a tu hijo constantemente con el teléfono móvil? Ello no tiene por qué ser malo. Tal vez, por ejemplo, esté jugando a cualquier título casual que se ha puesto de moda –factor en el que ahondaremos más adelante–. Sin embargo, es bastante probable que esté manteniendo charlas con otras personas.

A día de hoy los psicólogos infantiles empiezan a recomendar el hecho de llevar a cabo una tarea con los hijos vigueses: espiar conversaciones online. Y es que en edades tempranas, no decir la verdad cuando se trata de ocultar el contenido de algunos chats es por desgracia demasiado habitual.

Por ende, el ‘espionaje’ es la única manera de cerciorarse de que el pequeñín no lleva a cabo comportamientos censurables o es él quien los recibe por parte de compañeros de clase.

Un claro ejemplo de ello es el ciberacoso. Precisamente el hecho de efectuarse a distancia da pie a que, por mucho que los niños ya no vayan a clase de forma presencial, siga pudiendo producirse e incluso aumente exponencialmente.

Espiando sus conversaciones te asegurarás de que los mensajes tanto enviados como recibidos son sanos y sin ninguna mala intención. Pero, ¿y si observas justo lo contrario? El cyberbullying puede pasar una gran factura en forma de futuro absentismo escolar, malas notas e incluso depresiones a muy temprana edad.

Así pues, conviene que cortes de raíz el mal comportamiento observado. Si es tu vástago el que lo realiza, una buena charla padres-hijo debería servir para que poco a poco vaya dejando a un lado ese lenguaje ofensivo, las burlas u otros aspectos negativos.

Por otra parte, en caso de que sea él quien por desgracia aguante a diario el ciberacoso, se evitaría el peligroso hecho de que el peque lo padezca por dentro sin abrirse a sus padres o tutores legales contándoles lo que le está sucediendo.

Sesiones de videojuegos demasiado extensas

Comprensiblemente el aburrimiento acaba haciendo mella en los infantes. No están acostumbrados a estar tantísimas horas en sus domicilios, los cuales en ocasiones pecan de tener pocos metros cuadrados para un confinamiento prolongado, situación en absoluto previsible. 

No es posible ir al parque, quedar con los amigos, practicar deporte al aire libre… así que acaban optando por los videojuegos. Se trata de una afición que perfectamente puede ser saludable e incluso beneficiosa para aspectos como la capacidad de reflejos. Sin embargo, resultaría todo lo contrario si se abusara en exceso.

Por ejemplo, los videojuegos para móvil dan pie a que algunos usuarios se acerquen el dispositivo a su rostro. Debido a ello, los ojos permanecen a una distancia muy corta del panel retroiluminado. Al cabo de un tiempo puede acabar traduciéndose en miopía, astigmatismo e incluso afecciones como el ojo seco y la queratitis punteada superficial.

Controla cuánto tiempo pasan tus hijos disfrutando de los videojuegos, tanto si es con un teléfono móvil como si se decantan por una consola. En ambos casos, los paneles retroiluminados ocasionan un tedio ocular si se consume el contenido durante demasiadas horas. Es conveniente que limites su tiempo de ocio electrónico.

Posiblemente te resulte complicado, ya que los peques de hoy están demasiado acostumbrados a pasar su tiempo libre de esta manera. En tu mano queda descubrirles otras aficiones igual de divertidas y que les alejarán temporalmente de los brillos excesivos de las pantallas, tales como los juegos de mesa, idóneos para esta época de confinamiento.

Sedentarismo

Estar constantemente en casa también lleva a muchos niños pequeños a prácticamente no moverse en todo el día. Tal vez pienses que ello no es malo, puesto que los problemas de circulación sanguínea siempre suceden al viajar en avión o en caso de tener una edad avanzada. Por desgracia, es una afirmación falsa. 

Así lo demuestran aquellos infantes que tienen una mutación genética, como el factor V-Leyden, y no les ha sido descubierta todavía. Si pasan demasiado tiempo sentados sin estirar las piernas acabarían teniendo un alto riesgo de sufrir algún episodio bascular como una trombosis venosa profunda. 

Evitar el sedentarismo también está en tus manos, si no sale de ellos. No se puede salir de casa, pero en el interior de la misma siempre hay un mínimo espacio para realizar cierta actividad física. El aerobic es una buena elección. Ponerles un vídeo de YouTube para que lo vayan siguiendo sin riesgo a lesionarse puede evitar que la inactividad les pase factura a tus hijos.