La educación es uno de los pilares del progreso de cualquier nación en el mundo entero. Estar pendiente de su constante evolución es fundamental para que los jóvenes estén preparados para enfrentar los problemas de la actualidad.

En Cataluña hay una discusión bastante interesante, puesto que hay una propuesta de reforma para modificar la inmersión lingüística, ya que un poderoso partido quiere flexibilizarlo.

Alguien que no está para nada de acuerdo con esta posible decisión es el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. A su juicio esto hará que el catalán como lengua pierda peso paulatinamente hasta que llegue un momento en que en que será un idioma más.

Para él la lengua materna es un símbolo de unidad, patriotismo e identificación del país, por lo cual no puede perderse tan fácilmente y compararla con otra lengua más. Si quieren finalmente independizarse esto deberá seguir impartiéndose en las aulas.

Se basa en una propuesta que los socialistas quieren colocar de alguna manera u otra y parece que están a punto de lograrlo. El congreso determinará qué tan válido es esto el próximo 15 de diciembre.

Después de conversar con un colega del país vasco, entendió que para ellos lo diferencia el modelo económico industrial, que lo ha catapultado para lo más alto de España, mientras que Cataluña lo es su cultura y el idioma es parte fundamental en ello.

Eliminar la obligatoriedad del catalán en los salones de clase haría que esta tradición se perdiera por completo. Hay que recordar que en las instituciones públicas la lengua oficial es el catalán, quedando el castellano a un segundo lugar.

Lo mismo pasa con los equipos profesionales. Así que de alguna u otra forma hacer esta eliminación cambiaría por completo su cultura, lo que lo diferencia de las demás regiones de España.

Los socialistas argumentan que esto traería más progreso a Cataluña, especialmente por los turistas y emigrantes que ven como un límite el tema del idioma, algo que no es tan estricto.

Si un niño empieza a estudiar en el sistema tendrá la posibilidad de hablar las dos lenguas, pero siempre como primera y obligatoria la catalana.

No se sabe lo que pueda suceder en el futuro próximo, pero de ganar esta propuesta habrá grandes cambios en las instituciones catalanas. Esperemos que todo sea para bien y que haya más progreso para una tierra que ha sufrido muchas decisiones políticas lamentables.

Sin embargo no todo está terminado, aún hay muchos dirigentes de corte tradicional que no permitirán que este cambio se haga tan rápidamente. Es probable que lleguen a un acuerdo, pero que no se eliminará por completo la imposición del idioma en los salones.