Profesionales y amateurs han encontrado todo un negocio a través de su pequeña webcam.


El erotismo, la pornografía y sus demás variantes son, de lejos, las búsquedas que más contenidos mueven en internet. No es tontería, todos sabemos que el sexo vende. La sexualidad ha mojado casi cualquier ámbito para llamar la atención de un público siempre interesado por saber más en la materia, satisfacer sus necesidades más básicas o simplemente curiosear un poco para ver qué hay en el inmenso mundo de las tres uves dobles.

Las cifras hablan por sí solas. Son miles, más bien millones de personas las que buscan palabras o términos relacionados con este ámbito a cada hora. Semejante interés y semejante movimiento han hecho que se convierta en un poderoso negocio; tanto, que mueve millones y millones de euros al año, y casi sin despeinarse.

Sin embargo, la acción en directo es lo que cada vez está despertando más interés entre los usuarios de internet, y eso también está abarcando a lo sexual. Por eso mismo, todo lo relacionado con una web cam porno se está convirtiendo en la preferencia para las personas que tratan de hacer negocio con el mundillo, y para las personas que quieren echar un vistazo a través de su ordenador o su móvil.

Para muchos, poder hablar con una actriz o actor en tiempo real es algo demasiado tentador como para dejarlo pasar. Los profesionales, y no tanto, han encontrado un buen filón de negocio con esto del videochat porno. Solo tienen que mostrarse desnudos, o ligeramente, dar un poco de conversación en público o en privado y pueden asegurarse unas buenas cantidades de dinero con poco esfuerzo, y con menos pudor.

No parece complicado. En España hay empresas que te garantizan un trabajo como amateur en el sector si eres capaz de trabajar durante 8 horas y tienes unas nociones mínimas de internet y redes sociales. No hace falta ser toda una belleza, ni tampoco estar en forma; pero con algo de picaresca y saber moverse por las redes, hay empresarios que garantizan un sueldo de entre 2.000 y 4.000 euros mensuales. Unas cifras con las que muchos solo nos atreveríamos a soñar.

Consejos para acceder seguro a un Videochat con web cam porno

Claro está, no es oro todo lo que parece. Muchos portales ofrecen estas posibilidades con grandes sumas de dinero de por medio; pero resultan ser auténticas estafas que solo se llenan los bolsillos a costa de la imagen e intimidad de quienes se animan a ponerse delante de la cámara. Estos últimos son capaces de pasar días enteros frente a miles de espectadores virtuales, para luego no llevarse ni un mísero céntimo a cambio. Sí, es una gran posibilidad para quienes lo intenten, pero hay que gastar cuidado con los que tratan de aprovecharse.

Aclarar también que no es algo al alcance de cualquier persona. Es requisito fundamental, por cuestiones totalmente lógicas y legales, ser mayor de edad al igual que todos los que visitan el portal o la “cam” y consumen cualquiera de sus contenidos eróticos.

Y, ¿qué es lo que realmente hace falta para convertirse en todo un experto o experta de las web cam porno? Según los fundadores de los mayores portales de internet, basta con ser decidido y tener un aspecto natural, alejado de maquillajes excesivos e implantes sobrenaturales. También hay cierto toque de valentía, no son muchos los que se atreven a posar así delante de una cámara con miles de personas al otro lado, y menos dar la cara. Sin embargo, quienes se atreven a darla son precisamente quienes logran triunfar más. Parece que a quien ve le gusta más conocer la mirada de esa figura que está posando y charlando.

Olvídate de que las rubias de proporciones exageradas sean las que triunfen en estas lides. Como se suele decir, en la variedad está el gusto, y cada persona tiene los suyos propios, los mismos que trata de encontrar cuando empieza a bucear en este sector. Hay un hueco para todos, por muy particulares que sean y por muy extravagantes que sean sus preferencias.

Con todo esto, y conociendo la magnitud de todo lo sexual en internet. No sorprende contemplar que el negocio de las “webcammers” esté tan de moda y mueva tantísimo dinero. Un poco de desparpajo, poco sentido de la vergüenza y mucha perseverancia han hecho que muchas vivan con total tranquilidad gracias a su labor delante de la pequeña cámara del ordenador. Todo esto está llegando a un punto en el que la industria está viendo cómo lo amateur, lo emitido en directo desde el hogar de más de uno o una está superando a los rodajes repleto de profesionales y cámaras.

Quizá por eso este peculiar mundo esté apostando cada vez más por cambiar la gran cámara por la pequeña. Por fomentar el “trabajo desde casa”. Las cifras son cada vez mayores y más mareantes.