No son pocos, sobre todo los que están muy cerca de la industria del cine, los que piensan, que está evolucionando de una manera realmente brillante. Sin embargo, al fin y al cabo, los que tienen que sufrir todo esto, o disfrutarlo, según se mire, son los espectadores. Pues bien, precisamente son estos espectadores los que han observado que en los últimos 5 años son muchas las películas que no son más que un burdo “remake”, otras que pertenecen a una saga que debería estar ya en vías de extinción y otras que no son más que un producto aprovechando una moda pasajera.

¿Esto es bueno para el espectador?

A los fans de la saga de Robocop, se les heló el corazón cuando descubrieron que su remake era una burda imitación. Algo parecido sucedió con los fans incondicionales de Star Wars. Eso sin contar a todos aquellos que piensan que la saga A todo gas está más que consumida. El problema es que, lo queramos o no, todos estos pastiches dan buen resultado en taquilla. Siempre hay alguien que termina yendo a verla no vaya a ser que esta entrega sea la buena.

Pero claro, todo esto se queda corto cuando vemos que una franquicia como puede ser el caso de Marvel, coge a todos y cada uno de sus personajes y los introduce en mil y una películas con el objetivo de llenar las salas. ¿Qué problemas hay que Thor e Iron Man compartan guión? ¿Y si aprovechamos de nuevo a Iron Man para juntarlo con Spiderman? Todo esto sin contar cuando se juntan todos para ofrecer un producto de una calidad más que dudosa.

Así las cosas estamos en pleno 2017 añorando algunas películas que fueron un verdadero mito dentro de la gran pantalla. ¿Habrá todavía tiempo para la reacción?