Hoy en día imaginarse la vida sin electricidad resulta difícil. Pues, a cada momento surgen nuevos dispositivos que nos hacen más dependientes del fluido eléctrico. Así, toda vivienda requiere de una buena instalación eléctrica y de calidad.

En este sentido, considerando la presencia de la electricidad en el hogar, resulta esencial prestar atención a la seguridad de los circuitos. Así como de la instalación en general, a fin de prevenir accidentes que pongan en riesgo la seguridad física de la casa y sus residentes.

Por ello, especialistas como Electricistas Córdoba recomiendan seguir algunas pautas que garanticen una instalación de calidad a lo largo del tiempo. Con esto, no sólo se evitan imprevistos. También se consigue un óptimo funcionamiento de aparatos y electrodomésticos, menor consumo y mayor comodidad.  

Diseño y montaje según la normativa vigente

La normativa referente a las instalaciones eléctricas residenciales como industriales, tiene como fin establecer pautas básicas a seguir en el montaje de redes y circuitos. Esto a fin de garantizar el correcto funcionamiento de los circuitos y su consecuente estabilidad y seguridad. 

Para ello, aborda temas como la naturaleza de los materiales, la calidad de los mismos y los parámetros de su montaje. O la ubicación de los componentes de la instalación, primordialmente en espacios como el baño o la cocina. 

En España, tales especificaciones son reflejadas por el  Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT). Dicho reglamento, reseña las normas respecto a las instalaciones que van desde BT01 hasta BT51, quedando contempladas aquellas de carácter residencial. En este sentido, conocer tales normas es responsabilidad de cada profesional en la materia. 

Realizar mantenimiento periódico

Cuando de mantenimiento se trata se pueden identificar dos tipos diferentes. En primer lugar aquel destinado a solventar fallos y averías. Seguidamente está el de cuidado regular que busca mantener las instalaciones en las mejores condiciones posibles por medio de atenciones básicas. 

Este último es, sin duda alguna el más importante, ya que no sólo pretende conservar la red en su punto óptimo. Sino que además ayuda a detectar errores desde un inicio, evitando así inconvenientes futuros. 

Entre las actividades propias de esta labor destacan la revisión y la limpieza de algunos componentes. Asimismo, la evaluación visual de la instalación en general puede conducir a arreglos y reparación importantes. 

En este sentido, el mantenimiento regular de las instalaciones eléctricas ofrece cientos de ventajas en la búsqueda de una red de calidad. Pues, no sólo se consigue mejorar el rendimiento de los electrodomésticos conectados. También se mantiene el consumo eléctrico en niveles convenientes, y en consecuencia el peso de la factura de luz. 

Instalar dispositivos de regulación y protección

Los dispositivos de protección están diseñados para resguardar los aparatos conectados a la corriente eléctrica ante determinados fallos que puedan comprometer la seguridad de la red. Tales como efectos de sobrecorrientes, sobretensiones pasajeras, corrientes de fallos a tierra y de arco, baja o ausencia de tensión eléctrica.

Para ello, los equipos de protección se encargan de monitorear los valores de corriente, tensión y tiempo. Esto con la intención de asegurar que todos los números se encuentren en rangos convenientes, previendo así cualquier peligro posible. 

A su vez, suelen funcionar como dispositivos de desconexión, como los automatico y diferenciales, encargados de interrumpir el flujo de los circuitos en su totalidad. O bien, solo de algunas áreas y aparatos conectados. 

Esto permite realizar las comprobaciones y revisiones pertinentes para localizar el problema y proceder con la reparación. De esta manera, se evita que una avería perjudique aparatos conectados o la instalación en sí misma. 

Emplear materiales normalizados

El reglamento previamente mencionado, no sólo regula la labor de los profesionales, y las dimensiones de la instalación. También establece los parámetros de los componentes a emplear como conductores, interruptores, canalizaciones, tomacorrientes y regletas.

En este sentido, cada pieza empleada debe acoplarse a la norma de fabricación correspondiente. Así, se consigue el máximo rendimiento de las conexiones y los equipos enchufados. Al igual que niveles adecuados de estabilidad y confiabilidad de la red eléctrica doméstica.

Contratar profesionales de confianza

Si bien, realizar una instalación eléctrica para la vivienda puede parecer tarea sencilla, su trascendencia precisa la intervención de un profesional. Pues, sólo estos cuentan con los conocimientos y habilidades necesarios en su totalidad. En este sentido, realizar el montaje por cuenta propia o dejarlo en manos no capacitadas puede derivar en terribles problemas. 

Así, entre los riesgos más alarmantes se encuentra cortocircuitos y sobrecargas que pueden conducir a incendios u otros inconvenientes que vulneran la seguridad. Además, tales problemas a la larga siempre requieren de las manos expertas de un electricista profesional. 

Otra ventaja importante de acudir a un profesional es que este, se conoce las normas vigentes, en consecuencia la instalación estará correctamente normalizada. Asimismo, será garantía de un trabajo correctamente realizado que perdure en correcto funcionamiento por mucho tiempo.