El pasado 12 de septiembre se cumplieron tres décadas del asesinato de la fiscal Carmen Tagle por parte  del grupo terrorista ETA; a partir de ese momento reconocidos abogados recibirían también agresiones de esta organización extremista.

Tagle fue reconocida por su temple e integridad; quienes la conocieron hablan de lo humana que era y la pasión que sentía por su profesión. Una fiscal que se involucraba en los procesos con absoluta vehemencia.

En 1985 trabajaba en la Audiencia Nacional en el juzgado Nº 5 donde se trataban casos de terrorismo y narcotráfico que investigaba hasta sus últimas consecuencias, era implacable en el juicio contra los delincuentes.

Baltasar Garzón que compartió mucho con la dama, la describe como una fiscal firme y perspicaz. Narra que en cierta ocasión solicitó al juez Michel Legrand un permiso para entrevistarse en la cárcel con unos etarras presos en Francia e invitó a la funcionaria y esta no dudó en acompañarle.

Llegaron a la capital francesa junto con los agentes Emiliano Calzada y Enrique Díaz Pintado para interpelar a Josu Ternera, Santi Potros y Elena Beloki, esta última se sintió presionada por Legrand y no colaboró. La fiscal Tagle y Garzón molestos por la actitud del juez quisieron intervenir pero no se logró nada en el interrogatorio.

Santi Potros reseñó la tortura en España. Garzón argumentó que eso fue en la época franquista, pues en los ochenta no sucedía. Unas gráficas donde Potros protagonizó un atentado terrorista permitió desenmascararlo y se imputó a ETA.

Josu Ternera no se sintió cómodo ante las preguntas de la fiscal

Al parecer la presencia de Tagle en dicho interrogatorio provocó su asesinato, el mismo fue ordenado por Francisco Mujika Garmendia a Henry Parot detenido por la Guardia Civil. Garzón considera que Carmen era un objetivo fácil para ETA debido a que “nunca se acompañaba de escoltas, repetía la misma rutina y levantó resentimientos por su manera tan severa de aplicar la justicia”.

Relató que la mañana del 10 de septiembre de 1989 su amiga le confesó que una llamada a casa de su hermana preguntado por ella la preocupó. Sin saberlo, Jacques Esnal y su verdugo Henri Parot tenían días vigilándola.

El 12 de septiembre cuando Garzón fue a hablar “sobre su seguridad”, no la encontró. Su hermano José Antonio le había prometido una escolta que nunca llegó, pues ese mismo día moría dentro del coche cerca de su residencia, cuando dos individuos la persiguieron y uno de ellos disparó varias veces contra su humanidad.

Las exequias se llevaron a cabo en la sala del Supremo, siendo su cuerpo sacado en hombros por sus colegas. Desde el año 2018 un parque capitalino lleva su nombre y la Municipalidad de Madrid puso una placa donde Carmen Tagle fue ultimada.