Se acerca el invierno, como diría aquel personaje de las nieves. Llega la época más fría del año y, con ella, urge la necesidad de comprobar que se tenga un buen sistema de calefacción en casa. A día de hoy, hay toneladas de opciones diferentes. Algunas mejores, algunas peores, pero todas ellas muy capaces de hacer que tu hogar no tenga nada que ver con el frío invernal de las calles.

La cuestión es saber escoger, porque hay soluciones muy variadas y, sobre todo, cada vez más eficientes y ecológicas. Aquí vamos a ver las más destacadas, con especial mención a la figura de la estufa de parafina, tan antigua pero a la vez tan presente en nuestros hogares. Aquí vamos a ver las mejores opciones de calefacción portátil y sostenible que hay.

Las mejores opciones de calefacción portátil

Sí, seguramente conoces más que de sobra las tradicionales estufas y radiadores que se tienen en los hogares. Sin embargo, es fundamental que sepas dos cosas: la primera, que no todos son tan eficientes energéticamente; la segunda, que es muy probable que haya otras alternativas que calienten mucho más y consuman mucho menos. En definitiva, debes saber que hay opciones de calefacción portátil que son muy buenas.

Tanto buenas para ti y para tu hogar, como buenas para el medio ambiente. En el siglo XXI, la sostenibilidad es una asignatura a la que nos enfrentamos a diario, y la única forma de superarla es a base de pequeños gestos que se mantienen en la rutina diaria. Uno de esos gestos puede ser comprar una buena opción de calefacción portátil que sea sostenible. Porque las nuevas soluciones son mucho más eficaces, emiten menos gases y, en definitiva, son mejores en todos los sentidos.

¿Y qué opciones sopesar? Aquí vamos a hacer un repaso a las más interesantes del mercado. Presta atención y toma nota, porque tarde o temprano tendrás que dar este paso y comprar una nueva.

Radiador eléctrico

Todo el mundo ha visto alguna vez un radiador eléctrico. Este sistema, por lo general, cuenta con un aceite inodoro en su interior que se calienta debido al paso de la corriente por unas resistencias con las que está en contacto. Es una opción interesante porque cuenta con un termostato totalmente regulable y, además, cuenta con un sistema de detención. Al llegar a la temperatura deseada, deja de actuar y se encarga de que el aceite caldee el ambiente.

También cabe la posibilidad de recurrir a un radiador eléctrico por convección. En este caso, no cuenta en su interior con nada más que las resistencias que se calientan. En el exterior tiene unas placas cerámicas que mantienen el calor y lo irradian por la habitación sin problemas. Son dos opciones diferentes, que forman parte de la misma rama y que, entre otras cosas, reducen el consumo energético sin renunciar a las buenas temperaturas.

Calefactor de gas

Los calefactores portátiles de gas siempre han sido uno de los recursos más habituales, de hecho, ya los hemos mencionado más arriba con las estufas de parafina. Son estufas que recurren a la combustión controlada de un gas para generar una llama con la que dar calor. Al necesitar oxígeno, deben contar con un sistema que se encargue de controlar los niveles, además de otro para el depósito del gas que se combustione, para avisar cuando quede poco para renovarlo.

Actualmente son mucho más seguras que las de antaño; pero, de las aquí presentes, son la peor opción que hay. El principal responsable de eso es el proceso mediante el cual generan el calor. La combustión de gases suele generar emisiones que no son nada positivas para la calidad del aire que se respira, por lo que su uso debe llevarse a cabo con extremo cuidado.

Calefactor eléctrico

La última propuesta que vamos a ver no es, ni de lejos, la peor. Los calefactores eléctricos son la solución más portátil que puedes encontrar en el mercado. De hecho, muchos de ellos se pueden coger con una mano de la misma forma que se cogería un bolso o una mochila. Su tamaño reducido les permite colocarlos en cualquier parte y, además, tienen un precio tan bajo que los convierte en la opción más económica.

Funcionan con un ventilador que mueve el aire caliente generado por el calentamiento de una resistencia eléctrica. Así, se genera una corriente de aire caliente que poco a poco va caldeando la habitación para alcanzar la temperatura deseada. Son pequeños, son eficaces; pero, por otra parte, pueden consumir bastante electricidad para funcionar.

Pasar frío en invierno tiene que ser algo totalmente obligatorio. Estos instrumentos de calefacción lo demuestran fácilmente, como también que cualquiera puede dar el paso para abogar por la sostenibilidad sin tener que renunciar a la comodidad. Solo hay que escoger cualquiera de las propuestas adecuadas y aquí presentes.