servidores dedicados

Cuando desarrollamos un negocio en Internet, ya sea un blog, una página web o una tienda online, además de necesitar un dominio para asignarle a nuestro proyecto, necesitamos un espacio en la red donde alojarlo, esto es, un servidor de Internet.

Un servidor web es como un ordenador especialmente preparado para estar encendido las 24 horas del día, los 365 días del año. Su función principal es la de almacenar y transmitir datos por Internet. Esto es, cuando un usuario entra en una página web, su navegador se comunica con el servidor enviando y recibiendo datos que determinan qué es lo que se ve en la pantalla del ordenador del usuario.

Existen dos tipos de alojamiento web, y esta será la primera decisión que tendremos que tomar a la hora de elegir un servidor para alojar nuestro proyecto en Internet. Debemos decidir si vamos a contratar un servidor compartido o un servidor dedicado.

Ambos servidores nos permitirán colgar nuestro proyecto en Internet para que los usuarios comiencen a visitarlo, sin embargo, poseen muchísimas diferencias que deberías conocer antes de lanzarte a elegir uno u otro.

Los servidores dedicados son aquellos que se usan en exclusiva por un único cliente, es decir, si contratamos este tipo de servidor será de uso exclusivo nuestro, pudiendo usar todos y cada uno de los recursos que ofrece. Al contrario que estos, los servidores compartidos pueden dar alojamiento a diferentes clientes, por lo que se trata de un espacio compartido donde estarán alojadas diferentes proyectos que comparten los recursos del mismo. Además, todos los proyectos alojados en un mismo servidor tendrán la misma IP y usarán el mismo Hardware de procesamiento. Esto quiere decir que, si una web alojada en el mismo servidor que la tuya usa muchos recursos o tiene algún problema, tu proyecto podría sufrir las consecuencias sufriendo problemas de lentitud de carga o, incluso, podría llegar a caerse momentáneamente.

¿Cómo puede ayudar un servidor dedicado a mi web?

Vista la principal característica que diferencia los dos tipos de servidores existentes en el mercado, parece obvio que deberíamos decantarnos por un servidor dedicado para nuestro proyecto. No obstante, vamos a enumerar una serie de ventajas que nos permitirá el tener nuestra web alojada en un servidor dedicado.

  • Administración a medida. Un administrador dedicado permite administrarlo de manera personalizada para que nuestra web tenga el mayor rendimiento, algo que, sin duda, nuestros clientes terminarán apreciando. Es cierto que se requieren ciertos conocimientos para que el servidor funcione de la mejor manera posible, pero las ventajas en cuanto a tiempos de carga, posibilidad de instalación de aplicaciones o la monitorización continua, ofrecen una experiencia de cliente que difícilmente podría conseguirse con un servidor compartido.
  • Mayor seguridad. Cuando alojamos una web en un servidor compartido nunca sabemos con quién estamos compartiendo ese espacio, no conocemos su temática ni el tipo de visitas que está recibiendo. Si alguna de esas webs está infectada o sufre un ataque tu proyecto seguramente se vería afectado, algo muy grave que tardaríamos tiempo en superar. Si tenemos un servidor propio solamente nosotros tendremos acceso a ese servidor.
  • Todos los recursos son nuestros. Una de las mayores ventajas de usar un servidor propio es que nuestra web contará con todos los recursos ofrecidos por el servidor. Un servidor posee una determinada cantidad de almacenamiento en disco y de memoria RAM. Si más páginas web están tirando de estos recursos, la nuestra nunca estará al 100%, cosa que si ocurre si somos los únicos en disfrutar de todos los recursos ofrecidos. De este modo, nuestra web estará preparada para recibir una gran cantidad de visitas al día sin resentirse su tiempo de carga, algo que, sin duda, tus clientes agradecerán.
  • Mayor velocidad de carga. O traducido de otra manera, mayor satisfacción por parte de los usuarios. No hay nada peor que entrar en un página web donde tienes que esperar unos cuantos segundos para poder navegar por ella. Un tiempo de carga alto provoca una tasa de rebote alta, pues los usuarios se cansan y terminan por irse a otra web donde no tengan que esperar. Esto es tan importante que, incluso Google lo ha introducido como un motivo de penalización de cara a posicionar una página web.
  • Puede ser más económico. Si te planteas un proyecto web ambicioso donde cuentes con una gran cantidad de visitas, un servidor propio siempre va a ser más económico que uno compartido. Esto se debe a que, los servidores compartidos tienen un límite, por lo que si tu proyecto crece deberás comenzar a hacer ampliaciones que siempre terminan por ser más costosas que disponer de un almacenamiento propio.

Vistas las principales diferencias entre los dos planes de alojamientos posibles y los beneficios que podría aportarte un alojamiento propio, no cabe duda que, lo ideal para un proyecto profesional, sería contratar un plan de alojamiento propio.

Quizá pienses que, en un principio podrías comenzar con un alojamiento compartido y, más adelante, cuando tus visitas hayan crecido tanto que ya tu web se ve perjudicada por la lentitud de carga, cambiarte a un alojamiento propio. Esto es una opción, aunque debes tener en cuenta que tendrías que pasar por una migración de tu web, lo que supondría estar inhabilitada durante uno o dos días, lo que perjudicaría tu tráfico y podrías perder algunas posiciones ganadas en Google.