Ruth Beitia mira hacia adelante, con el brazo derecho extendido y con los dedos moviéndose hacia arriba y hacia abajo. Le habla suavemente en la barra, como si quisiera lanzar un hechizo para hacerla desaparecer. Nueve pasos y un salto.

No es magia, pero a veces parece magia y es que el recuerdo de su liturgia en el salto de altura quedará grabado para siempre en la memoria de los aficionados, así como sus 15 medallas internacionales.

¿Quién es Ruth Beitia?

Ruth Beitia (Santander, 1979), es la atleta española de mayor éxito en la historia, que a los 38 años de edad decidió retirarse tras una lesión calvaria en 2017.

La graciosa niña que viajó a las competiciones de Cross en el maletero de un Renault 12 ya es la historia del deporte español y según Beitia dice: ” he empujado mi cuerpo al límite de mi carrera durante muchos años”, algo que le hizo el tener una lesión.

Beitia es y sera una gran atleta

Ella sigue comentando que: “La situación a la que me enfrento es que dejé mi carrera deportiva, todo lo que he aprendido me emociona para llevarlo a otros aspectos de la vida”, dijo llorando en su ceremonia de despedida, donde presentó la medalla de oro olímpica ganada en Río de Janeiro en el Museo del Deporte de Santander.

Mientras esperaba las pruebas médicas para confirmar una posible artritis reumatoide, finalmente decidió terminar con ella y en Brasil, terminó una carrera impecable con la primera medalla de oro olímpica en la historia para un atleta nacional.

Un epílogo injusto a su carrera que no empaña lo que ha logrado en 28 años de competición

Llegó con suspenso, saltando primero en la final y esperando a que el último rival perdiera su turno para cambiar el color de la medalla, que se saltó tres centímetros en Londres 2012 y es que fue en la capital británica donde anunció su jubilación.

Sus primeros Juegos se disputaron en Atenas en 2004, donde no llegó a la final y en 2007 realizó sus mejores saltos, 2,01 metros en pista cubierta y 2,02 metros al aire libre, aunque este último año fue para olvidar, castigada por sus problemas físicos.

Sin embargo, en marzo cerró su récord con una medalla de plata en el Campeonato de Europa de Belgrado.

El deporte ha estado en su sangre desde su nacimiento, pero ha tenido tiempo para convertirse en fisioterapeuta, técnica de actividad física y técnica de animación deportiva, instructora atlética y asistente del Partido Popular en el Parlamento Cantábrico.

Dio su vida al salto de altura, guiado por su inseparable Ramón Torralbo, a quien conoció a la edad de ocho años mientras entrenaba a sus hermanos y se convirtió en “su 50%”.

Toda su carrera también parece estar cuidadosamente organizada, ya que de niña, buscó el autógrafo de Javier Sotomayor, el recordman del mundo cubano de altura. Fue entonces cuando dijo que un día sería una gran saltadora.