La limpieza es una de las tareas que más se intentan evitar en casa, pero aún así, sigue siendo una de las más importantes y necesarias. Aunque la idea de ponerse a limpiar no es nada emocionante, no hay nada comparado con el orgullo que sientes cuando alguien entra en tu casa y está limpia y reluciente. Empresas como https://www.limpiezasabando.com/ trabajan para ayudarte y liberarte de ciertas tareas de limpieza.

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Consejos para tener unos suelos limpios

Una de las zonas más importantes (y que más se ensucian) de la casa, son los suelos. Al tener una extensión tan amplia, es una de las cosas que primero se ven en una vivienda. Por eso es importante tenerlos bien cuidados y limpios.

Si eres de los que pasas la aspiradora o la fregona solamente una vez por semana, no estás sólo. Según una encuesta reciente, el 32% de los españoles esperan por lo menos una semana para limpiar sus suelos.

Pero gracias a algunas herramientas útiles y una planificación adecuada, se puede mantener un suelo impecable durante toda la semana, sin tener que desplegar la artillería pesada.

Comenzar con un aspirado profundo

El primer paso en la limpieza de cualquier suelo, es una buena aspiración que elimine la suciedad acumulada, para que luego resulte más sencillo realizar los cuidados necesarios a cada tipo de suelo.

Hay que hacerlo tan a menudo como se pueda y al menos una vez por semana. Un buen momento para hacerlo, es el fin de semana, cuando se tiene más tiempo para hacer una limpieza profunda y exhaustiva.

Si no tienes tiempo ni para pasar la aspiradora, hazte con un robot aspirador o utiliza la mopa para eliminar la suciedad superficial.

El segundo paso depende del tipo y acabado del suelo:

  • Suelos de madera: si los suelos están encerados, hay que pulirlos y volver a aplicar cera una o dos veces al año. La madera encerada no se debe fregar con agua, pues el sello de cera no es hermético y el líquido podría causar daños en la madera. Cualquier derrame hay que secarlo inmediatamente con papel de cocina, y pulir la zona con un paño suave. Los suelos de madera con acabado de poliuretano se pueden humedecer con una mezcla de agua y vinagre.
  • Tarima y suelos laminados: estos suelos son muy fáciles de limpiar. Después de eliminar la suciedad superficial con la aspiradora, simplemente hay que fregar la superficie con una mezcla de agua tibia y un limpiador específico para suelos laminados, escurriendo bien la fregona o el trapo.
  • Suelos vinílicos: para evitar las decoloraciones, hay que secar cualquier derrame con papel de cocina lo más pronto posible. Se pueden limpiar de forma adecuada con un limpiador específico diluido en agua tibia, y un trapo muy escurrido. No es necesario encerar este tipo de suelos, pues ya viene con un recubrimiento de brillo, y la cera no se adherirá correctamente.
  • Mármol, baldosas cerámicas y suelos de piedra: los suelos de mampostería requieren un cuidado más específico. En un principio, hay que aplicar un sellador de suelos de mampostería multiusos (disponible en ferreterías) con una esponja o un trapo limpio, siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez sellados, se deben encerar los suelos de piedra una vez al año con un líquido acrílico o cera en pasta. Para limpiarlos, basta con humedecer la fregona con agua y un jabón suave. Después de una o dos aplicaciones, hay que repetir el proceso: sellar, encerar y limpiar.

Por suerte, existe la opción de librarse de toda esta limpieza solicitando los servicios de una empresa especializada en limpieza y mantenimiento. Una de estas empresas es https://www.limpiezasabando.com/.

Consejos generales para el cuidado y el mantenimiento de los suelos

  • Fuera zapatos: los zapatos son uno de los elementos que más ensucian los suelos, y no sólo eso, también transfieren bacterias como la E. Coli. Por eso, lo mejor es quitarse los zapatos nada más entrar en casa, y crear ese hábito al resto de ocupantes o invitados.
  • Zonas de concentración de suciedad: aunque se reduzcan las bacterias que entran en casa, todavía hay que lidiar con el desorden que se crea a lo largo del día. Es importante identificar las zonas más propensas a la suciedad, y dedicar algunos minutos a su limpieza diaria. Es un tiempo bien gastado, teniendo en cuenta que las bacterias pueden hacer que algún miembro de la familia enferme, y los restos de comida o suciedad pueden ser una invitación a que bichos y plagas invadan tu casa.
  • Las herramientas adecuadas: los trapos y fregonas son la opción preferida por mucha gente para limpiar, por buenas razones: son eficaces en áreas grandes y en superficies con textura rugosa, como azulejos, cemento, e incluso hormigón. Los mejores son las que tienen una mezcla de rayón y algodón. El algodón puro tarda más en secarse, atrayendo bacterias. Es importante invertir en una fregona de buena calidad, pues las malas se romperán rápidamente.