La Copa de Europa es siempre un torneo bien distinto al resto de competiciones dentro del mundo del fútbol. Algo que quedó patente ayer tras ver el encuentro que enfrentó al PSG de Unai Emery y al Barcelona de Luis Enrique. Dos equipos llamados a hacer cosas importantes dentro de la competición tal y como dejaron claro ayer.

Un PSG muy superior

Sin embargo, bastaron 45 minutos de partido para darse cuenta de que el conjunto francés estaba ante su gran noche. No solo era capaz de presionar la salida del balón del equipo catalán sino que al mismo tiempo era capaz de anular a sus principales estrellas. Y todo ello con la capacidad de hacer daño tanto al contraataque como a balón parado. La noche al descanso pintaba bien ya que el marcador del Parque de los Príncipes reflejaba un cómodo 2-0 a favor del equipo local.

El segundo tiempo, a decir verdad, tampoco fue mucho mejor para los intereses blaugranas. De hecho, solo una ocasión en el minuto 90 de Untiti, que remató al poste, fue el único balance ofensivo de los catalanes. El resto del segundo periodo fue un monólogo del PSG que siguió atacando por la zona de los interiores, la cual, fue la más descuidada por los de Luis Enrique. El motivo, seguramente, fue el bajo estado de forma de Busquets y la inoperancia del resto de componentes de la medular que no supieron cómo atar a los franceses.

Una lección de juego que terminó con otros dos goles más, otro gol de Di María que ya había hecho el primero, para terminar de redondear un partido perfecto. El resultado final fue  un 4-0 que deja muy tocadas las aspiraciones a conseguir el cetro europeo de un equipo, el azulgrana, que estará obligado a salir a tratar de hacer la gran gesta.