A través de una de las fotografías publicadas en Facebook por Ricardo, es posible verlo en compañía de su hija mayor cuando todavía era un bebé apoyada en su hombro; en dicha publicación un amigo le comentó “padrazo, a ver si te vas a ahogar con la babas” y él le respondió “me pongo flotador porque la baba no se me acaba”. Así, en sus redes sociales existen otras imágenes y palabras cariñosas hacia su hija mayor, quien tenía seis años, y a la que solía llamar “mi princesa”.

El lunes de madrugada Ricardo terminó con la vida tanto de su hija de tres años, como con la de su “princesa”, antes de dejarse caer desde la ventana del 6º C. Uno de sus vecinos comentó; “hasta antes de lo que les hizo a las pequeñas, consideraba que era un buen padre”.

Ricardo (48 años), nació en la localidad de Villanueva del Arzobispo, y hace algunos años se mudó a Castellón de la Plana, donde consiguió trabajo como operario dentro de una fábrica de azulejos y pese a la crisis que sufrió ese sector, pasó de una a otra fábrica sin estar mucho tiempo desempleado. Su última nómina fue en una firma ubicada dentro de la localidad de Vall D’Alba y se había quedado en paro hacía pocos meses.

El parricida que llamaba “princesa” a su hija y amaba el rock

Se trasladó al piso situado en la calle Río Adra ( del cual saltó) hace 15 años junto a Itziar, una licenciada en Psicología que por aquel entonces era su esposa, y trabajaba para un centro en la Fundación Diagrama ayudando a jóvenes con problemas. Por las paellas con amigos y las imágenes sonrientes en Nueva York, parece que a la pareja le fue bien durante sus primeros años, y la llegada de Martina y Nerea, sus hijas, parecía complementar la felicidad de la familia.

Ricardo disfrutaba al hablar de fútbol y especialmente del rock, su gran pasión; “me rasco el alma con música cuando me pica”, publicó en su perfil de Facebook un par de días antes de ser protagonista en las crónicas de sucesos.

Después de cometer el parricidio doble, resulta sencillo intuir que debajo de esa fachada de normalidad, se encontraba una bomba de relojería activada unos meses atrás; ya que un año y seis meses antes, Itziar terminó con la relación.

Aunque ambos acordaron una custodia compartida, las niñas dormían en casa del padre y el resto del día lo pasaban junto a su madre. Tiempo después, el pasado mes de febrero, Itziar puso una denuncia por amenazas y solicitó una orden de alejamiento la cual le fue denegada por no apreciarse ningún riesgo. “Dice que la amenacé con matarla y también a las niñas, ¿cómo podría matarlas?