La cocina posiblemente sea el espacio más importante de toda la casa, si bien descansamos en otras estancias y nos recreamos en el salón, es la cocina la que se encarga de saciar la necesidad más importante de todas; el hambre. De esta manera, cuando hay que elegir cocina que colocar en nuestra casa, debemos hacerlo con cabeza y evaluando todas las variables dentro de nuestro estilo de vida para determinar cuál es la mejor elección.

Actualmente, no es tan fácil elegir una cocina como antes. Hace un par de décadas, la única alternativa que teníamos era la cocina a gas, con suerte podías elegir el color para que combinara con tu diseño de interiores, pero nada más que eso. Posteriormente, aparecieron las cocinas eléctricas que amenazaban con dejar el gas a un lado, pero los continuos apagones comenzaron a hacerlas quedar mal, por lo que tuvieron que fabricarlas mixtas.

En esta última década, han aparecido nuevas cocinas con tecnologías mucho más avanzadas. Las cocinas de inducción no requieren de fuego para generar calor de alta temperatura, mucho menos electricidad. Su mecanismo utiliza ondas electromagnéticas para calentar únicamente los metales que pongas sobre ellas. El resto de la cocina, que generalmente cuentan con una placa de vidrio protector, estará siempre a temperatura ambiente.

En la decoración vista por Milagros Coromoto, importante diseñadora de interiores, las cocinas de inducción aportan un nuevo sentido a la cocina pues son tan versátiles que podemos modificar la habitación por completo sin arruinar su principal función que es cocinar. Ya no es necesario tener una gran cocina que ocupe mucho espacio y sea el centro de atención de esta zona de la casa, ahora basta con una delicada placa de vidrio que apenas sobresalga.

Cómo funciona una cocina de inducción

El funcionamiento de una cocina de inducción es fácil de analizar. Se trata de un dispositivo que genera calor a partir de la producción de campos magnéticos dirigidos que calientan los metales ferromagnéticos que se coloquen sobre el cristal vitrocerámico.

Las cocinas de inducción podrían considerarse exprés pues la cocción en ellas es sumamente veloz. Con su potenciador puedes aumentar la potencia calórica en una zona específica para aumentar el calor en ella y acelerar la preparación del plato. Esto es muy útil si tienes una vida agitada y poco tiempo para cocinar.

Ventajas

Ahorro de energía: retomando lo dicho en el párrafo anterior, las cocinas de inducción no solo suponen un ahorro por la velocidad con al que cocinan, que hace que esté menos tiempo activa, sino que su tecnología le permite calentar las cosas más rápido utilizando menos energía. Es decir, las cocinas de inducción son mucho más eficientes que las convencionales de vitrocerámica que todos conocemos. De hecho, estas son exactamente un 12% más eficiente que las cocinas convencionales.

Seguridad: Las cocinas de inducción son mucho más seguras que las cocinas convencionales por dos motivos. El primero es que generan un calor inducido que ataca directamente la olla donde se pretende cocinar, de modo que puedes estar seguro de que no te quemarás tratando de encenderla o por un descuido tocando una estufa apagada recientemente. Al no utilizar gas, el riesgo de explosión se erradica completamente lo cual es importante.

Además de ello, generalmente cuentan con un sensor que detecta cuando algo está más caliente de lo normal o hay algo quemándose, generando un corte eléctrico automáticamente para evitar que se produzca un incendio. En este sentido no hay ninguna otra cocina mejor que las de inducción.

Valor decorativo

Las cocinas de inducción fueron pensadas también para que puedan acoplarse bien a cualquier concepto de diseño de interiores que aunque si lo pensamos bien se adaptarían mejor a un estilo minimalista o futurista.

Son cocinas que prácticamente no ocupan espacio en tu cocina, pues estas van empotradas dentro de la cocina, haciendo que pase totalmente desapercibido de la mirada de los demás. Esto permite que puedas colocarlas prácticamente en cualquier superficie plana de la zona. El brillo del cristal y la curiosa manera con la que indican la posición de las hornillas le aportan un toque simplista que genera mucha armonía en todo el lugar, sin dudas será una buena cocina donde pasar el tiempo.

¿Inducción, gas o electricidad?

Las cocinas de gas tienen la desventaja de ser muy fáciles de ensuciar, lo que las convierte en un auténtico dolor de cabeza al momento de limpiarlas. Las cocinas eléctricas por su parte son dependientes de los periodos con electricidad, de modo que en un apagón no tendrás posibilidades de utilizarla.

Las cocinas de inducción son fáciles de limpiar pues todos los residuos caen sobre su cristal en frío, lo que hace que sea como pasar un trapo húmedo sobre una mesa.