Si hace unos años, los Chicago Bulls eran los que dominaban de manera absoluta la NBA, a día de hoy se puede decir que son los Golden State Warriors los que no dejan títere con cabeza. Y es que, no solo ganan anillos con un gran juego sino que al mismo tiempo destrozan récords y barren de la cancha a rivales del potencial de los Cleveland Cavaliers. De hecho, hace escasas horas, el equipo que dirige Steve Kerr se ha alzado con un nuevo título de la mejor liga del mundo tras imponerse por un total de 4-1. Una victoria contundente y sin paliativos.

¿Qué tienen de especial los Warriors?

Esta es una pregunta complicada ya que no es solo un factor el que los hace tan grandes. Sin embargo, se podría decir que el equipo, o mejor dicho, el éxito del equipo se sustenta sobre tres pilares que son vitales.

Por un lado está el entrenador. Steve Kerr, tras haber aprendido lo mejor de Phil Jackson, ha sabido hacerles ver a sus jugadores que todos son importantes aunque jueguen un solo minuto en un partido en concreto. Esto ha hecho que todos los miembros del equipo estén siempre a 100%.

El estado de forma de Curry, evidentemente, ha sido muy importante. Un jugador que parece no acaparar premios pero que es el que marca, a día de hoy, la diferencia, entre este equipo y el resto de los de la liga.

Por último, también hay que destacar el papel que ha jugado Kevin Durant. El MVP de la final no solo ha sabido echarse el equipo a la espalda en los momentos claves sino que ha sabido tener la sangre fría que le ha faltado en otros equipos. Un torneo sobresaliente el que ha firmado que ha llevado a su equipo a la victoria final.