La crisis sanitaria provocada por la pandemia mundial de la Covid-19 ha traído consigo multitud de cambios en la vida de todas las personas. Mascarillas, desinfección o distancia social como obligación se nos antojaban conceptos propios más de una distopía o de una antiutopía más que de la realidad pura y dura que nos está tocando vivir.

La vida ha cambiado en todos y cada uno de los ámbitos de nuestro día a día. En primer lugar, porque jamás pensamos que acabaríamos tres meses confinados en casa, teniendo que llevar a cabo, no solamente las actividades propias del hogar, sino también desarrollar nuestra vida laboral o académica, por no hablar de una extraña vida familiar sin la posibilidad de tener contacto físico con nuestros seres más queridos.

Integrando nuevos conceptos

Centrándonos en el mundo laboral, uno de los fenómenos asociados a esta crisis es, sin lugar a dudas, el teletrabajo. Aún a día de hoy, son muchas las empresas que, dadas las circunstancias, prefieren que sus trabajadores desarrollen sus tareas desde casa, sin que, en muchos casos, se tenga fijada una fecha para la vuelta a la oficina. Esta situación afecta, en gran medida, a aquellas empresas en las que se concentraban muchas personas en un espacio más o menos grande, como por ejemplo, call centers.

Los requerimientos sanitarios son claros y las personas deben mantener entre ellas una distancia mínima de dos metros, es la llamada distancia social. Esto hace que, en muchos casos se deba mantener esta distancia entre los puestos de trabajo, por lo que, en muchos casos, las empresas han creado unos turnos, por ejemplo, para que acuda el 50% de las personas a la oficina y el otro 50% trabaje desde casa.

Toda esta situación tiene una serie de implicaciones a la hora de diseñar los espacios laborales. Por un lado, muchas personas han tenido que crear su espacio laboral en casa, mientras que, en las oficinas, también se han producido una serie de cambios, que implican la necesidad de no poder, por ejemplo, aprovechar los espacios como antes de que el coronavirus irrumpiera en nuestras vidas.

Oficina de teletrabajo

Al principio de esta crisis, parecía que el tiempo de resolución iba a ser relativamente corto y las personas que trabajaban desde casa buscaron soluciones improvisadas: desde instalar todo lo necesario en el comedor, hasta aprovechar el escritorio de sus hijos para desarrollar su actividad profesional. Pero la situación se sigue alargando y no parece que haya una fecha concreta para su solución, así que muchas personas se están creando su propio espacio de trabajo en sus casas.

Además del ordenador con conexión a internet, el teletrabajo tiene dos imprescindibles: una mesa y una silla de oficina. Escoger la mejor mesa de oficina es imprescindible. Pero, ¿cómo hacerlo? Muy sencillo, primero de todo deberemos analizar nuestras necesidades, el espacio del que disponemos y el uso que vamos a darle.

La mejor mesa de oficina

Debemos pensar en la necesidad de superficie que tenemos para desarrollar nuestro trabajo: tendremos que disponer un ordenador y tendremos que analizar cómo trabajamos cada día, si necesitamos anotar cosas o no lo hacemos. Deberemos ver si necesitamos o no un espacio para almacenaje de documentos, o bien un mueble auxiliar para disponer, por ejemplo, una impresora y que, al acabar nuestras tareas, pueda quedar todo bien recogido y sin ocupar demasiado espacio. En los hogares, el espacio suele ser un bien escaso.

El mercado de productos de mobiliario de oficina ofrece un sinfín de posibilidades que nos permitirán aprovechar el limitado espacio de nuestros hogares. Por ejemplo, existe la posibilidad de utilizar una mesa de trabajo plegable, que desplegaremos para desarrollar el teletrabajo y que luego nos permite tener todo bien recogido.

Muchas posibilidades más

También debemos pensar en tener una buena silla de trabajo, puesto que la ergonomía es importante. La silla de trabajo es otro de los imprescindibles del mobiliario de oficina. Que realicemos teletrabajo no quiere decir que tengamos los mismos requerimientos que tendríamos en cualquier oficina. 

A nivel doméstico la situación ha provocado una duda entre las personas que debían trabajar desde su casa, pero que también debían tener sus ratos de ocio. Hay un dato muy curioso y es que las ventas de ordenadores para gaming se han incrementado de manera exponencial. Estos ordenadores son muy potentes y permiten una compatibilidad con un uso laboral, pero otro tema es el de las sillas, pues las sillas de gaming no son las mejores para trabajar.

En realidad, la compatibilidad con esta actividad de ocio viene más de la mano de una buena silla de trabajo. Las sillas de gaming son atractivas por sus diseños con vivos colores, pero, si lo que buscamos es confort y ergonomía para las ocho horas de jornada laboral, lo mejor sin lugar a dudas es una silla de trabajo de alta gama.