A la parroquia coruñesa Ézaro se llega por una carretera de bosques de eucaliptos que culmina en una cascada que directamente cae al mar. El pueblo tiene sólo una calle donde se encuentra ‘Arenita de Colores’, casa donde la educadora Rocío Alonso ocupó su planta baja para hacer una particular guardería y recibir a cinco niños. En sus paredes no hay ni dibujos de colores, ni pósters como sucede tradicionalmente. Tampoco hay plástico; los juguetes son elaborados con materiales de la naturaleza.

Este proyecto único en España se desea institucionalizar como modelo educativo y hogar de educación alternativa; siguiendo el asertivo método Montessori, no se regaña ni se impone, sino propone e invita. Tiene un rincón de lectura, un área de construcción, juegos simbólicos, de concentración y exploración. Son únicamente cinco chiquillos, no hay horario fijo y se guían por el sonido de las campanas.

La mañana transcurre en la playa; dan comida a las ovejas y gallinas; envasan miel riegan tomates y plantan fresas. Hacen pan, recogen su plato al terminar de comer y  después lavan sus dientes. Agradecen y no lloran. Los niños disfrutan la tranquilidad del lugar, aunque lo más resaltante, es que ‘gratis’.

La Xunta institucionalizó el modelo

Ya son 61 las casas-nido que existen de manera experimental en Galicia y Rocío dirige una de ellas. Este proyecto piloto está inspirado en una idea llamada ‘las madres de día’. Son expertas en educación o FP; de no tener esta formación, se les dicta un curso de 400 horas. Ellas ofrecen en sus domicilios a menores de tres años, el servicio de cuidado diario personalizado y en ambiente familiar.

El único requisito es que la casa-nido se sitúe en ayuntamientos menores a los 5.000 habitantes donde no haya escuela infantil privada ni pública. Debe estar bien ventilada e iluminada y con un espacio de 20 metros cuadrados. La Consellería de Política Social contribuye con hasta €15.000 euros para convertir el  inmueble en lugar para tener a los niños y otorga a la promotora del negocio, una ayuda económica de €19.600 euros anuales. Las familias ponen los pañales y  la comida.

Silvia López, presidenta de la Red de Madres de Día, dice que no existe otra entidad autónoma donde se sufrague a las madres por su trabajo.

Este ideal es sometido y regulado a controles en Navarra, Galicia y la Comunidad de Madrid. La presidenta de la Asociación de Madres de Día Inés Gámez, apoya la iniciativa y manifiesta que con grupos reducidos se atienden más los requerimientos de los niños. La casa-nido de Rocío Alonso fomenta su autonomía; se sienten libres pero recibiendo una formación cuyo contacto con la naturaleza los alimenta espiritualmente y le refuerza los valores de casa.