El masaje contempla un contacto manual que debe ser realizado por una persona especializada en el área para poder disfrutar de sus beneficios cuando se está frente a situaciones de estrés, problemas de contracturas musculares o un embarazo acompañado de dolores de espalda e hinchazón de piernas.

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A continuación y con la intención de que aprendas a distinguir los distintos tipos de masaje, te hablamos de los más relevantes, toma nota.

Masaje relajante

Este tipo de masaje es, en sí, una técnica milenaria presente en todas las culturas, teniendo como elementos comunes la suavidad de sus toques y la relajación que deja su aplicación.

En situaciones de cansancio extremo o estrés originadas por la cotidianidad, cuando sientes la rigidez en tus músculos y la mente agotada, es recomendable recurrir a masajes relajantes en camilla que te permitan recuperar el control de tus actividades y llevarlas a cabo con mayor soltura.

Este tipo de masaje te posibilita volver a disfrutar del bienestar y tranquilidad de un cuerpo descansado mientras es aplicado. El contacto que se produce al recibir este cuidado de las manos de un especialista, facilita el alcance del objetivo, que no es otro que ayudarte a recobrar el equilibrio muscular de tu cuerpo.

Existen algunas técnicas de masajes relajantes entre las cuales podrás escoger de acuerdo con tus necesidades:

  • El masaje balinés, que incluye elementos de la medicina tradicional china y de la hindú. Contribuye a disminuir el estrés y los dolores de las contracturas musculares, pudiendo incluso ayudar a mejorar procesos alérgicos y problemas circulatorios.
  • La reflexología, una terapia holística o integral, cuya finalidad es estimular la circulación para lograr una relajación completa y consecuentemente, un cuerpo sano y en equilibrio.
  • El masaje Shiatsu Zen, consistente en una terapia japonesa enfocada en relajar los puntos energéticos de tu organismo, para lo cual te recuestan en el piso y lo combinan con movimientos que aceleran el proceso de relajación.

Si no puedes recurrir a un especialista, puedes encontrar en tiendas especializadas aparatos masajeadores que ayudan a recibir las bondades del masaje en casa. Estos aparatos tienen como función relajar los músculos y simultáneamente favorecer la circulación, sosegar los nervios y despejar la mente.

Masajes descontracturantes

Este tipo de masajes es muy solicitado en casos de tensión muscular como consecuencia del estrés, molestias derivadas de malas posturas y en deportistas después de una sesión de entrenamiento.

Su aplicación te permite sentir un gran alivio en las áreas afectadas, que generalmente se centralizan en cuello, espalda y zona lumbar, pero que también puede ubicarse en las piernas, básicamente en los muslos y los gemelos.

En este sentido, los buenos masajes descontracturantes combinan diversas maniobras, técnicas y presiones determinadas en las áreas mencionadas, detectando el masajista dónde hay mayor tensión o cansancio, logrando paulatinamente que recobre su funcionalidad y movimiento usual.

Con su aplicación, tus músculos recuperarán elasticidad y movilidad, aminorando la fatiga física mientras incrementa la circulación sanguínea, lo cual optimiza la oxigenación muscular y beneficia el sistema nervioso.

Son aplicados en zonas básicas como los músculos grandes sin presionar la columna ni pellizcar la piel. Esto viabiliza evitar daños y aliviar el estrés con una presión uniforme y suave a la vez; se alterna el uso de la mano completa con la yema de los dedos, pudiendo aplicarse aceites sobre la piel que faciliten el proceso.

Lo idóneo es iniciar con los hombros y el cuello, e ir descendiendo hacia el área lumbar para conseguir la descontracturación mediante movimientos circulares en sentido contrario al que sigue un reloj, haciendo movimientos similares a un amasado de la piel con presiones leves en la espalda.

Estos masajes son conocidos también como terapéuticos, pero bajo esta denominación hay mayor conexión con la búsqueda de solución para determinadas dolencias. Con ellos no siempre percibirás relajación, debido a que muchas veces producen dolor en la zona que se está tratando; pero su efectividad está garantizada siempre que ubiques a personas especializadas en el problema que te afecta

Masajes para embarazadas

El embarazo trae consigo muchas emociones y cambios que no siempre son placenteros para la futura madre.

Debido a las modificaciones que sufre el organismo para acoger al bebé, algunos músculos pueden contraerse y mantener una tensión que limita su descanso, así como provocar edemas y dolores en la espalda.

Para estas situaciones, se sugiere recurrir a la experiencia de especialistas en masajes para embarazadas valencia, previa consulta con su médico de cabecera, para buscar un alivio a estas dolencias.

En este sentido, debes saber que hay masajes para cada etapa de la gestación, tratando molestias del cuello, espalda, brazos, piernas y pies. El abdomen no se toca en estos casos, para no afectar a la criatura y evitar contracciones en el área uterina.

Puedes contar de esta manera con masajes circulatorios y drenajes linfáticos para eliminar los edemas, los calambres y prevenir que aparezcan várices o estrías; masajes lumbares, que alivian los dolores de espalda y previenen que se inflame el nervio ciático; o masajes descontracturantes y relajantes que se realizan en la espalda, brazos y cuello, aliviando la tensión de estas zonas.

En lo referente a los momentos indicados para este tipo de masajes, se recomienda el drenaje linfático para el primer trimestre y los demás para el segundo y tercer trimestre hasta la semana 34 con una periodicidad quincenal.

Para el tiempo restante, pueden hacerse semanalmente para culminar satisfactoriamente el embarazo, siempre bajo control del médico, que fijará las indicaciones precisas para cada caso.

Si te preguntas cómo se realizan los masajes a embarazadas, no te preocupes, que no debes acostarte del todo para hacer los masajes relajantes. Para brindarles más comodidad, las gestantes son sentadas en una camilla cuando se les masajean las piernas y los pies, cambiando esta postura a una lateral al requerir tratamiento para la espalda y el cuello.

Las sesiones de masajes en general duran generalmente entre cuarenta minutos a una hora, requiriendo ropa cómoda o cubriendo el cuerpo con una toalla, recostados sobre una camilla o tatami, acompañando la sesión con música suave a volumen bajo, pudiendo o no aplicar aceites para incrementar la sensación de bienestar. ¡Anímate a disfrutar de uno!