Ya ha pasado un poco más de una semana desde que los temporales hicieron que se pospusiera la ya tradicional Papanoelada, sin embargo, el día de ayer el clima dio el visto bueno para compensar dicho aplazamiento a la gran cantidad de moteros que por fin pudieron recorrer a sus anchas las hermosas calles de Vigo con el objetivo de celebrar la Navidad.

Esta enorme caravana arrancó desde Navia a poco más de las 4 de la tarde y finalizo a las 6 en Porta do Sol, en donde el alcalde fue el responsable de dar la bienvenida a la gran caravana.

En medio del recorrido, los moteros vestidos con el tradicional traje de Papa Noel, repartieron caramelos y también saludos a todas las personas curiosas que se acercaban y se amontonaban en las aceras.

Asimismo, como sucede todos los años, los papanoeles motorizados mantuvieron su solidaridad e hicieron entrega de varios productos al Banco de Alimentos.

La Papanoelada se ha convertido en un evento tan importante como la propia Cabalgata de Reyes, tanto que prácticamente es una cita difícil de eludir del calendario oficial de la Navidad en Vigo y sus habitantes asisten fieles y con mucha alegría para ver la marcha de los moteros que cruzan la ciudad.

De hecho, la edición número 10 pudo reunir a miles de moteros, esto según fuentes locales

Motoclub Galicia y Revista Motera, responsables de la organización de la Papanoelada, se vieron obligados por las borrascas Elsa y Fabien a cancelar la movilización que en un comienzo estaba pautada para el pasado viernes 21, no obstante, la gran caravana pudo disfrutar ocho días después de la cancelación, de un día inmejorable para circular con sus motos en Vigo.

La caravana de la Papanoelada recorrió las calles más importantes de la ciudad de Vigo y en cada una de estas, había una gran multitud de personas aguardando su paso con mucha ilusión, especialmente por parte de los más pequeños que miraban con asombro el paso de los papanoeles motorizados.

Tal como ya lo mencionamos, la caravana fue recibida por el propio alcalde en Porta do Sol, el cual choco su mano y saludo a los papanoeles que llenaron las calles de un color rojo como si fuese una marea y no pararon de sonar sus bocinas.

Eran tantos los participantes de la nutrida caravana, que muchos de los curiosos que se acercaron a ver aseguraban que era imposible ver el inicio y el final de esta larga movilización.  

Los moteros no solo lucieron la vestimenta típica de Papa Noel, también hicieron que sus vehículos de dos ruedas lucieran varios adornos relacionados con las fiestas navideñas. Después de pasar por Porta do Sol, los papanoeles regresaron a Navia para celebrar una fiesta que terminó con la repartición de regalos.