Lo que todo empresario y trabajador debe saber sobre esta materia que nos afecta a todos.

La seguridad es lo primero. Esta es una máxima que aprendemos desde pequeños y que tratamos de seguir a rajatabla durante toda nuestra vida. Como las personas, las empresas deben respetarla, tratando de hacer que sus trabajadores desempeñen sus labores en un entorno seguro y con el menor riesgo posible para su salud.

Es muy difícil cumplir con todas las exigencias que establecen las actuales leyes que regulan estas condiciones, por eso muchas compañías optan por el asesoramiento de alguna empresa de prevención en riesgos laborales. El incumplimiento de los requisitos establecidos es algo que da lugar a responsabilidades civiles, administrativas y hasta penales, sobre todo si como consecuencia sucede algo que perjudique a cualquier trabajador. Por desgracia, el desconocimiento de la totalidad de estas leyes por parte del empresario es algo más común de lo que parece, como también la sorpresa de estos al ser sancionados. De ahí que acudan a expertos para evitar cualquier problema.

Aun así, la Legislación de los riesgos laborales parte de unos pilares muy básicos. Es universal, en tanto a que afecta a todos los trabajadores sean del ámbito que sean; tiene a la protección como objetivo absoluto, con la responsabilidad recayendo en la parte del empresario, y afecta a todos los niveles de una empresa, incluso el propio empresario está amparado en ella.

A partir de estas bases, y para evitar confusiones que lleven a sanciones indeseadas, es primordial que se haga una formación tanto teórica como práctica de lo que los trabajadores deben y no deben hacer en su ámbito laboral para fomentar un clima seguro y establecer una conciencia sobre la importancia de la prevención de riesgos. Todo esto acompañado, además, de los Servicios de Prevención (responsables de esta concienciación y formación), así como de los Comités de Seguridad y Salud.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales no siempre ha sido tal y como la conocemos a día de hoy. Una de sus primeras medidas tuvo lugar en 1998, con el Plan de Acción sobre la Siniestralidad Laboral; sin embargo, su ineficacia a la hora de reducir la siniestralidad en las zonas de trabajo fue algo que quedó demostrado en poco tiempo. Así, llegó el Informe Durán en 2001, encargado de dar a conocer las cifras de siniestralidad laboral en nuestro país junto a sus causas, consecuencias y medidas necesarias para mejorar la salud y seguridad de los trabajadores.

A partir de ese punto, leyes emitidas en años como 2003 o 2006 siguieron forjando el camino para mejorar las condiciones en todos los sectores hasta llegar a la actual Estrategia Española de Seguridad y Salud, plan comenzado en 2015 y cuyo fin está fechado para 2020. Fue aprobado en abril de 2015, bajo propuesta de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Bález, con el objetivo de seguir reduciendo los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.

Gracias a todas estas medidas y a la persistente estrategia de los distintos gobiernos, las empresas comenzaron a seguir una política de prevención hasta antes existente. Ahora, cuando un empresario comienza a dar forma a su negocio, los riesgos laborales ya forman parte de todo el entramado de la gestión, convirtiéndose en un punto de vital importancia para su viabilidad. Ha pasado de ser algo casi desconocido a ser total fundamental en las relaciones laborales.

Este nuevo modelo, el preventivo, ha hecho que salga a la luz todo un nuevo sector de gran interés para cualquier empresa: el  sector de la prevención de riesgos laborales. No solo con figuras como los Servicios de Prevención, sino también con auditores de sistemas de prevención y hasta entidades formativas encargadas de seguir inculcando una cultura de la prevención más que necesaria.

Hemos evolucionado mucho en este sentido, hasta el punto de haberse convertido en un tema con el que la sociedad se ha sensibilizado de manera notable. Cada vez más trabajadores saben de la materia, cada vez hay más conscientes de lo importante que es trabajar en un ambiente seguro y lo importante que es prevenir cualquier problema que afecte a nuestra salud.

Sin embargo, todavía queda mucho por recorrer en materia de prevención. El actual plan sigue vigente hasta 2020, y probablemente después se debe aprobar otro para seguir avanzando e investigando en cómo mejorar nuestras condiciones, ya no solo en España, sino dentro de todo el marco de la Unión Europea, tremendamente activa en este sentido. Por desgracia, es precisamente la investigación la que más flaquea en nuestro país. No tenemos instituciones volcadas por completo en ello, y sin una inversión adecuada (tanto económica como humana y temporal) no es posible alcanzar algo definitivo.

Por suerte, que somos más conscientes de lo importante que es este asunto es algo evidente. Poco a poco seguiremos avanzando hasta gozar de un ambiente totalmente seguro en el ámbito laboral, como también de una cultura de la prevención aún mayor y más profunda.