Mayor fue el susto de los habitantes de Fragoselo y Navia, dada la cercanía del fuego a su comunidad y es que no hace falta muchos estudios para darse cuenta del peligro que rodea a la ciudad de Vigo con tanta vegetación y bosques por doquier; es por eso que se pondrá en marcha a la brevedad el proyecto de creación de un anillo verde.

¿Por qué un anillo verde?

Vigo quedaría protegida con un gran cortafuego que consistiría en plantar un anillo verde compuesto de especies resistentes al fuego y de follaje muy espeso como el cerezo, castaño y el roble, que funcionarían como un tipo de muralla protectora de la parte urbana de la ciudad.

Sellado ya el plan denominado Anel Verde, miembros de la comunidad de Vigo y el Concello se aprestan a conseguir el apoyo financiero necesario para iniciar la compra de las especies necesarias de forma masiva e iniciar pronto el proceso de reforestación; en paralelo se deben avocar a la tala de los árboles que el fuego destruyó lo cual debe pasar por una declaración de zona de catástrofe, después de obtener los fondos de la UE con la finalidad de cubrir los costes que ello implica.

Evaluaciones de los expertos posteriores al 15 de octubre, dan cuenta de que el fuego se propagó con más facilidad donde había eucaliptos y pinos, mientras tendía a avanzar con más dificultad donde había árboles frondosos.

el incendio de Vigo arraso con mucha vegetacion

De allí el proyecto de plantar especies como las antes mencionadas, las cuales formarían un anillo que partiría desde Saiáns hasta Cándean y que también serviría como sendero para ciclistas, corredores, etc.

Otra loable y necesaria labor fue la de los voluntarios de “Camiño a Camiño” y habitantes de Valadares, quienes depositaron 17 toneladas de paja en las pendientes arrasadas por el fuego, para evitar que las cenizas fuesen arrastradas por la lluvia, contribuyendo así al renacimiento de las especies.

Una técnica experimental muy valorada y en consecuencia puesta en práctica en Monte Alba, replicará su uso en zonas también afectadas por el fuego como lomas de Valadares y monte Cepudo.

Chus Lago, concejala de medio ambiente, dirigió el operativo de la mano de ingenieros y biólogos procedentes del monte de la Xunta, una vez evaluados los planos y determinadas las laderas y vaguadas que ameritaban ser protegidas, iniciaron las labores alrededor de las 9:30 horas y esparciendo las alpacas de paja que después fueron distribuidas por los voluntarios en 250 gramos por metro cuadrado que es lo recomendable.

El castro de Chanderito quedó totalmente chamuscado y se le llama la zona cero, igual se pueden ver los restos carbonizados de O Val Miñor, montes de Valadares y Coruxo.