Las aerolíneas de Low Cost como la irlandesa Ryanair, vació de 20.000 vuelos al espacio aéreo de Europa por los próximos 6 meses y lejos de que esto implique el comienzo de un desplome de la misma, esto supone un desastre pero muy pequeño en el marco de los 2.500 vuelos diarios que la aerolínea opera, frente a los 25.000 millones de euros de pérdida que representan los 2.000 vuelos cancelados entre septiembre y octubre.

Al margen de las multas que pudieran imponerles si se comprueba que se han vulnerado los derechos de los pasajeros, esta aerolínea de low cost incluso puede beneficiarse de la cancelación de los vuelos de la época de invierno, dado que solo con los vuelos anulados en septiembre alcanzó a mejorar su puntualidad en un 97%, lo que por sí mismo significa una pérdida de los costes.

Al parecer, Ryanair supo mover muy bien las piezas al cancelar los vuelos que en su mayoría no cubren las rutas de más ocupación de la aerolínea, esto a sabiendas que los aviones llenos optimizan los gastos de combustible entre otros y en consecuencia, esto les supone un ahorro significativo.

Las 'low cost' ya son la opción preferida de la mayoría

Willie Walsh representante del grupo IAG, no duda en la capacidad de Ryanair para salir airosa y fortalecida de tales recortes y es que al final en un mercado tan reñido gana quien mejor reduzca los costes.

De hecho, en este espacio aéreo las aerolíneas van y vienen, pero las de low cost están en su apogeo y nadie quiere quedarse por fuera. El fenómeno de bajo costo se inició hace 30 años y hoy es el mercado principal de la aviación de Europa y el mundo, donde se libra una gran batalla para ganar cuotas de mercado.

A mediados de los 90 surgen dos de las mejores aerolíneas low cost de hoy día, para entonces las tradicionales no le prestaron mayor atención por no considerarlas competencia alguna, una de ellas es la irlandesa Ryanair, que hoy registra unos 110 millones de pasajeros al año y la otra es Easyjet, que maneja unos 80 millones de pasajeros al año y es la segunda de Europa en público; en ambos casos sus estructuras de personal son muy ligeras pero difieren en sus modelos de contratación de plantilla.

En principio operaban en aeropuertos secundarios con oferta de destinos directos entre las ciudades, lo que les permitió generar una demanda antes inexistente impulsada por los inigualables bajos precios, la misma demanda les llevó más adelante a los aeropuertos principales.

Por su parte, las grandes aerolíneas buscaron la manera de sobrevivir a la tremenda competencia de las low cost y aunaron esfuerzos en IAG, grupo Lufthansa y Air France- KLM saneándose y ajustando sus costes.