Juana Rivas tenía orden de entrega de sus dos hijos menores a su padre Francesco Arcuri desde el pasado 26 de Julio, de acuerdo al auto del Juzgado de Instrucción 2 que alega entre otras cosas, que la medida busca evitar la “Alienación Parental” debido al tiempo que han permanecido bajo la custodia de su madre los niños; orden que dicho sea de paso ha sido eludida con mucha habilidad hasta ahora.

Justo el día antes de entregar a los dos menores de edad, uno de 11 y uno de 3 años Juana desapareció y hasta el 22 de Agosto no fue que hubo noticias de ella debido a que un juez que no guarda relación con su caso, le otorgó libertad provisional pese a la orden de detención sin derecho a fianza que sobre ella pesa.

La mencionada alienación parental, es un concepto que por una parte no está completamente aceptado y de hecho no es recomendado su uso como apoyo a sentencias por parte del Consejo General del Poder Judicial, sin embargo, los jueces tienen la última palabra. Por otra parte tiene sus defensores, como en el caso de psicólogo José Manuel Aguilar Cuenca quien afirma que es una de las formas que puede tomar la violencia a lo interno del grupo familiar.

caso Juana

La orden de detención de Juana, obedece a como se ha venido desarrollando la vida diaria de los menores desde el momento en que esta decidió que no regresaba a Italia, acto seguido dejó de comunicarse con el padre y mes y medio después de haber regresado a España denunció a Francesco Arcuri por un nuevo hecho de violencia doméstica.

Es por eso que en el auto son mencionadas otras personas que con toda certeza han prestado la colaboración necesaria a Juana para mantener en custodia a los menores, cuyo paradero a estas alturas aún se desconoce y con una presión que viene dada por la situación actual y probablemente temporal atribuida a la madre.

Queda entonces autorizada la Guardia Civil para exigir a la madre la entrega de los dos hijos menores a su padre Francesco quien vale acotar que cumplió condena de tres meses en prisión debido a un primer hecho de violencia familiar, ocurrido en el 2009.

Uno de los argumentos de la defensa de Juana Rivas, reiteradamente utilizado por cierto y mediante el cual acotaban la necesidad de que se escuchara a sus dos hijos en la sede judicial, en especial al mayor, fue rebatida por el auto donde se hace constar expresamente que el no entregar a los menores hace imposible materialmente escucharlos en el caso y si así fuera requerido.