En medio del discurso dado por Juncker en el plenario de Estrasburgo, el Presidente de la Comisión Europea tomó para sí las palabras de Tajani, a la hora de dar un mensaje a los países miembros de la UE y recordándoles que el estado de derecho en la Unión Europea es un deber.

Un mensaje muy directo de Juncker para los Gobiernos de Polonia y Cataluña en su afán de pensar que pueden apegarse a las reglas que mejor les convengan, se extiende a todo aquel que desee hacer eso mismo dejando claro que la UE no se va a prestar para ello.

En la UE debe prevalecer el estado de derecho, lo que quiere decir que ley y justicia están respaldadas por un poder judicial independiente, todos sus miembros deben acatar con respeto sus sentencias y recordó Juncker que no son estado pero si estado de derecho.

Estas palabras no fueron bien recibidas por algunos diputados, como fue el caso de Josep Terricabras quien pidió a Bruselas que medie con España en aras de que se logre un acuerdo sobre el referéndum.

Lastimosamente el sagrado y esperado discurso, lleno de mensajes importantes y trascendentales, una vez más no logró llegar a los ciudadanos en virtud del tono frio y aburrido de Juncker quien se precia de ser un excelente político y no tan buen orador.

Juncker llama a construir una Europa más unida, fuerte y democrática

En el futuro se prevé que en los 27 estados miembro de la UE predomine el euro como divisa única, un Fondo Monetario exclusivo de Europa, la fusión de dos presidencias, de la Comisión y la del Consejo Europeo y un ministro de Finanzas para toda la Eurozona que también abarque la vicepresidencia comunitaria y presidencia del Eurogrupo, superministro mejor dicho.

Tras un 2016 pésimo, marcado por el Brexit, el terrorismo y retos electorales múltiples, la UE no solo resistió, sino que lo hizo con eficiencia y gestión de acuerdo a las palabras del Presidente de la Comisión aunque en la audiencia quedó un vacío en medio de un discurso que no transmitió eficazmente un mensaje esperanzador y de victoria tan necesario en éstos tiempos.

Para Juncker está más que claro que con cinco presidentes con funciones diferentes en la UE, no son prácticos, le restan operatividad y dan una mala imagen a la institución, así que para ello ha pedido fusionar las presidencias de Comisión y Consejo; así como la creación del superministro llamado a promover cambios estructurales en estados miembro con situaciones críticas y excepcionales y que sea eficiente.

Macron pidió presupuesto y Parlamento exclusivo para la Eurozona, lo cual consideró Juncker un absurdo mientras que si promovió que el Mede se transforme poco a poco en el FMI Europeo.