El juez del Tribunal Supremo español Pablo Llarena, ha emprendido otra maniobra para conseguir a como dé lugar, la entrega de Carles Puigdemont a España.

Ahora se ha dirigido en un escrito a la Fiscalía Alemana y al tribunal de Schleswig-Holstein, para hacerles saber que podría extraditar al ex presidente de la Generalitat, por delito de sedición. Si no puede ser por rebelión, que sea entonces por sedición.

En el escrito, Llarena expone que Alemania debe extraditar a Puigdemont, si los hechos por los que se ha emitido la orden de detención, son constitutivos de algún tipo de delito en este país, ” cualquiera que sea la causa que merezcan los hechos en Alemania”.

Llarena resume que si bien en su resolución de procesamiento optó por el delito de rebelión, lo que realmente debe ser jurídicamente relevante, son los hechos atribuidos y no la calificación jurídica que haga el juez instructor.

En cuanto al delito de malversación, por el que también pide la extradición de Puigdemont, el juez Llarena argumenta que éste forma parte de la calificación genérica de “corrupción”, en la lista de infracciones penales por las que los estados deben ejecutar la entrega, aunque los hechos no sean constitutivos de delito en ese estado.

Sin ofrecer la posibilidad de cambiar el delito a sedición, en el escrito Llarena sugiere que la justicia alemana podría contemplar como violencia, acciones que en España no son consideradas así, y hace una lista de acciones previas y posteriores al referéndum que se podrían incluir.

Por lo tanto, pide a los magistrados alemanes que se centren en los hechos contenidos en los informes presentados, más allá de su calificación legal.

Un juez del Supremo plantea a Alemania entregar a Puigdemont por delito de sedición

Por otra parte, el juez del Supremo también ha escrito a las autoridades judiciales belgas, en relación a las órdenes de detención de los consejeros ​​Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig. Con relación a Comín, procesado también por rebelión y malversación, Llarena ha pedido que sea entregado por el delito de sedición, si la justicia belga no observa rebelión.

En el caso de Serret y Puig, procesados ​​por desobediencia y malversación, Llarena pide la extradición por este último delito, ya que el de desobediencia, está excluido del ámbito de aplicación de las órdenes europeas de detención.

Cabe recordar que la Fiscalía belga había comunicado previamente a Llarena, que en ningún caso podría entregar a los procesados ​​por desobediencia, ya que este delito no estaba contemplado en la legislación belga.

Un problema añadido con el que se puede encontrar Llarena y que indica uno de los abogados de la defensa, Gonzalo Boye, es que el delito de sedición fue derogado del código penal alemán, en 1970.