Socios de la SGAE y empleados de televisión recaudan miles de euros emitiendo música de madrugada en la pequeña pantalla. Se trata de ‘compositores’ que modifican obras ya creadas cambiando algunas notas y, con ellas, obtienen grandes ganancias. La trama ha sido descubierta por la Policía Nacional que ha registrado la sede de la SGAE en Madrid y de varias televisiones autonómicas y nacionales, tras las que ha detenido a 18 miembros.

“Los investigados estaban presuntamente dedicados a la creación de música de baja calidad y al registro de falsos arreglos sobre obras musicales de dominio público, para posteriormente titularizarlas a nombre de testaferros y empresas editoriales. La finalidad era emitirlas en programas nocturnos de televisión de distintas cadenas, durante la madrugada, generando derechos de propiedad intelectual”, explica el comunicado emitido por la policía.

Se trata de la llamada “rueda”. En 2015, el 70% de las ganancias llegaban de canciones que sonaban llegada la noche, aunque la audiencia fuera un 1%. Los socios controlaban ese sistema y se beneficiaban de estos ingresos. En el comunicado se observa que estos socios colaboraban con trabajadores de las televisiones que emitían esta música en sus cadenas a cambio de derechos sobre las obras y un beneficio económico. Los temas que emitían eran cedidos a editoriales de las propias cadenas de TV, por lo que ingresaban el 50% de lo recaudado por derechos de autor, y se compensaban las cantidades que tenían que pagar a la SGAE.

Muchos socios han sido amenazados, incluso, el expresidente de la SGAE, Antón Reixa, comentó que su cese llegó al intentar acabar con la “rueda”. La investigación de estos hechos no afecta directamente a la SGAE como sociedad, pero si a sus asociados, que muchos de ellos defienden que la “rueda” sigue girando pese a las investigaciones.

Esta operación sale a la luz a pocas horas de la Asamblea General que la SGAE celebra esta misma semana en la que votarán para aprobar las cuentas de la entidad. En los últimos años, esta reunión ha creado tensiones por los desacuerdos que han llegado a paralizar la actividad del organismo.