Los hospitales psiquiátricos son de vital importancia en nuestra sociedad, ya que en muchas ocasiones hay casos de personas con desórdenes mentales que necesitan ser atendidos por centros especiales. Sin embargo hay que asegurarnos que de verdad tengan un caso relacionado y no sean llevados obligatoriamente.

Esto es lo que ha sucedido en Vigo, ya que en lo que va de año se han presentado más de 550 pacientes que han ingresado involuntariamente, creando un tremendo problema en sus instalaciones.

¿Por qué está sucediendo esto?

La falta de información en muchos casos pareciera que fuera el detonante, ya que al ver un cambio en el comportamiento o personalidad en alguno de sus seres queridos piensan en mandarlo directamente a un centro de salud mental.

El problema no está allí, sino cuando lo hacen en contra de la voluntad del paciente, lo que genera una serie inconvenientes una vez que se encuentran con los especialistas. Generalmente no dejan atenderse de la manera adecuada, así que los mismos médicos no logran hacer su trabajo.

Las estadísticas son contundentes, más de 50 personas diariamente ingresan a una instalación de este tipo en la ciudad, una cifra demasiada alta que está prendiendo las alarmas de las autoridades.

El proceso de ingreso es bastante sencillo. Los familiares llaman a una ambulancia para que sean ingresados al hospital lo antes posible.  Allí reciben los cuidados iníciales por parte de los especialistas, sin embargo necesitan una autorización judicial para dejarlos allí por más tiempo.

Son llamados Jueces de Familia, y deben ir directamente a los centros a evaluar las condiciones del paciente y hablar con cada uno de los médicos. A partir de aquí tomarán la decisión de internarlo en el hospital psiquiátrico. Aquí el criterio clínico tiene mucha relevancia para tomar la decisión.

A partir de aquí recibirá un tratamiento el paciente que durará algunas semanas. En caso de que sea dado de alta en los próximos meses, cada 180 días recibirán una visita de una comisión judicial para validar su estado de salud.

¿Cómo es la evaluación?

Los jueces se reúnen con el atendido y le hacen preguntas sencillas pero que pueden determinar su estado actual. Cuál es su nombre, cuánto vale un dólar, quienes son sus padres.

La idea es indagar si la conversación es productiva y coherente, lo más importante. Si puede acatar instrucciones puede ser un indicador que ya debe ser dado de alta. Aunque no siempre es así, de hecho la mayoría de pacientes suelen deambular por los pasillos a la espera de medicamentos o de visita.

Solo queda esperar que sean bien atendidos y que los casos disminuyen en lo poco que queda de año. De lo contrario podría convertirse en un problema de nivel nacional.