Como se sabe, Juana Rivas de nacionalidad española, estuvo oculta en España durante más de tres semanas con sus  dos hijos para alejarlos de su padre, un italiano llamado Francisco Arcuri, a quien ella acusa de maltrato y abuso.

El caso trata sobre los derechos de los niños, los padres y la  violencia de género

El padre y ex compañero de la mujer, Francesco Arcuri un genovés residente en Cerdeña, en la isla de Carloforte, siempre ha negado los cargos de violencia de género, no obstante, durante la disputa judicial no pudo ver a los niños durante 15 meses, que se alargó hasta el 28 de agosto del año pasado.

Informe pericial

Ludovida Iesu, doctora en psicología, quien fue facultada por el juez del caso para realizar un análisis profesional de las partes en conflicto, presentó el informe definitivo después de haber efectuado 32 diligencias, entre entrevistas e investigaciones, en un arduo trabajo desarrollado entre los meses de febrero y julio del presente año.

En la valoración del caso, Iesu presenta revelaciones contundentes acerca de sus apreciaciones del perfil psicológico de Juana Rivas, cuando expone: “muestra una gran capacidad manipuladora sobre los niños y un grave funcionamiento mental patológico asociado a la desorganización del pensamiento”.

La profesional afirma que Juana ha influenciado deliberadamente en el mayor de los niños.

caso Juana

En sus conclusiones, la psicóloga aconseja que los niños deben ser entregados a su padre para que sea este quien se ocupe de su cuidado y ella, la madre, solo los vea durante las vacaciones, ya que no tiene la capacidad de comprender el estado emocional de los menores, al punto que la profesional apunta que Juana no distingue entre sus necesidades y las de sus hijos.

Con relación al padre, Iesu señala en el informe que este denota una actitud  narcisista y presenta problemas para transmitir sus emociones, pero que es un hombre preocupado por sus hijos, como lo expusieron varios de los entrevistados del caso.

Con relación al conflicto existente entre padre e hijo, este mostró una gran habilidad en todo momento para evitar caer en acusaciones contra su hijo mayor.

La psicóloga expone en su informe, que la madre manipuló a los niños para que estos tomaran partido en el conflicto que ella mantiene con Escurri, lo que se conoce como “interferencia”.

El forense de la Universidad de Granada, Miguel Lorente, manifestó su desacuerdo con la doctora Iesu, a quien acusa de no haber valorado la supuesta violencia infringida por Escurri contra Juana.

Lorente dejo entrever que el informe no es objetivo, según él porque la psicóloga actuó llena de prejuicios. Recordó que Arcurri fue inculpado de agresión contra su ex mujer.

La profesional en psicología tardó cinco meses en presentar sus conclusiones, algo no habitual en estos casos en España, donde este tipo de conflictos se realizan en pocos días. Tal vez por lo complejo del caso y por el gran número de entrevistas que tuvo que realizar la experta, no pudo realizar su informe y darlo a conocer, en un periodo de  tiempo más ajustado.