El hombre responde al nombre de Miguel Angel M. N y fue la primera persona que detuvieron las autoridades el pasado mes de octubre, justo cuando se desataron una serie de incendios forestales, entre ellos el que el mismo provocó sin querer y según afirma, ya que lo que pretendía era cocer un chorizo y para eso encendió un fuego muy pequeñito.

Miguel Angel dice que nunca vio el peligro de hacer fuego y menos en la época de otoño, que es por excelencia lluviosa y aun que ya había escuchado que había sequía no estaba muy empapado de la magnitud de esta y el peligro que representaba, nunca imagino que ese pequeño fuego arrasaría con toda una hectárea.

El hombre permaneció en prisión sin beneficios durante un mes, siendo acusado de ocasionar intencionalmente el incendio forestal, al respecto se quejó de la forma en que fue arrestado y que no se consideró su historial ecologista.

Dijo Miguel que pese a que lleva un tiempo desvinculado, formó parte de un movimiento ecologista e hizo de voluntario en la extinción de unos cuantos incendios forestales, el mismo es respaldado por unas asociaciones de ecologistas que le consideran injustamente acusado por parte de la Fiscalía que le atribuye el delito de incendio forestal, esto le puede acarrear al acusado multa y prisión de hasta 5 años.

Prisión provisional sin fianza para el detenido por causar un fuego por imprudencia en su finca

El alegato indica que el hombre no solo prendió fuego a conciencia de que había un estado de sequía anormal que afectaba en especial la zona donde se encontraba, sino que no procuró extinguir el fuego una vez encendido.

La prisión inicialmente solicitada por el juez sin fianza, resultó en libertad provisional tras el recurso de apelación de su abogado mediante el pago de una fianza de 2.500 euros y bajo presentación de 15 en 15 días.

Miguel ha contado en una entrevista, que el mismo día del incendio se presentó ante la Guardia Civil a informar de los hechos y para entonces le indicaron que no sería detenido por falta de motivos, a los pocos días fue citado a la casa cuartel de la Guardia Civil, vía telefónica, sin ser informado del motivo de tal citación, esa misma noche fue interceptado por unos agentes mientras paseaba a su perro, lo cual le pareció una muy mala forma de detenerlo a sabiendas que ya había sido citado, que sabían dónde quedaba su casa y donde trabaja, mancillando su dignidad delante de otras personas como si fuera un delincuente, relata que la experiencia fue muy amarga, ya que debido al mal rato sufrió dos ataques al corazón, es un trato que no desea a nadie.