A pesar de que cada vez sea más habitual ver coches con las lunas tintadas, cuando se trata del tintado de lunas no todo vale. Sobre todo si tenemos en cuenta que este tipo de cristales tienen que tener unas características técnicas específicas que aseguren la calidad de las mismas y la seguridad de nuestro coche.

Lunas tintadas

El tintado de lunas: ¿qué tipos hay?

En primer lugar, antes de empezar a hablar del tintado de lunas es fundamental que tengamos bien claras algunas cuestiones que influyen directamente en su uso. Por ejemplo, la ley establece que la luna y los cristales delanteros de cualquier vehículo no pueden estar tintados. Una medida que responde a cuestiones de seguridad vial y que es aplicable a todos los conductores, salvo en las raras excepciones en las que alguna enfermedad, y bajo prescripción médica, haga necesario lo contrario (en cuyo caso se suelen emplear materiales transparentes con los que repeler los rayos del sol sin que eso afecte directamente a la visibilidad del conductor).

Además, también tenemos que tener clara la diferencia que existe entre el tintado de lunas (donde será necesario cambiar por completo los cristales del coche) y las láminas tintadas (una especie de “pegatina” que se coloca en los cristales para conseguir ese aislamiento y protección frente a la luz del sol). De hecho, cada vez son más los coches que ofertan de serie la posibilidad de tener las lunas tintadas mientras que en el caso de las láminas tintadas tendremos que acudir a algún taller o servicio técnico oficial una vez que ya tengamos nuestro coche.

No obstante, independientemente del caso ante el que nos encontremos, hay una cosa clara: tenemos que acudir a profesionales si queremos asegurarnos de que se cumplirán todos los estándares de calidad. Si queremos tener la seguridad de que se usarán equipos de última generación así como las técnicas más avanzadas para conseguir el acabado que esperamos.

El tintado de lunas: mucho más que una cuestión de gustos

Por otro lado, no podíamos hablar del tintado de lunas sin mencionar un aspecto fundamental de este tipo de cristales: la función que tienen. Un uso que, a pesar de que pueda ser estético, va mucho más allá, incluyendo incluso cuestiones relacionadas con la seguridad.

En ese sentido, cabe destacar las siguientes funciones que pueden tener este tipo de lunas:

  • Bloquean la luz del sol; de hecho, en función del filtro solar que tengan, pueden llegar a bloquear hasta el 99 % de los rayos ultravioletas. Además, y como consecuencia directa de esto, permiten disminuir la temperatura dentro del coche. Un aspecto que agradecerán muchos conductores y pasajeros, en especial en los coches grandes como los monovolúmenes donde el tamaño de las lunas y de los cristales hacen que en verano lleguen a ser un auténtico “horno”.
  • No solo nos protegen a nosotros del sol, también protegen la carrocería y los accesorios de nuestro coche. Al recibir una luz mucho menos fuerte y directa, no estarán sometidos al mismo desgaste que un coche sin las lunas tintadas.
  • En algunas ocasiones, este tipo de lunas pueden ser un extra si hay un accidente. Simplemente por el hecho de que los cristales permanecen más fijos y es menos probable que salgan disparados en caso de accidente.
  • No solo sirven durante el día, de hecho, el mismo beneficio que veíamos con los rayos del sol lo encontramos con las luces de los coches de noche. Tener lunas tintadas en los cristales traseros también nos sirve de “filtro” frente a los destellos que se producen con los faros de los vehículos de noche.

Algunas cuestiones extra: precio, seguros e ITV

Por último, y después de haber leído todo lo anterior, es muy probable que te estés preguntando qué precio tienen este tipo de lunas, qué ocurre con el seguro del coche en caso de tenerlas y si son elementos aptos de cara a pasar la ITV.

En ese sentido, si bien es cierto que el precio dependerá de las dimensiones del vehículo y del tipo de luna o lámina tintada que elijamos, la verdad es que es un complemento cada vez más demandado por los conductores por lo que hay opciones aptas para todos los bolsillos.

Sin embargo, esto no quiere decir que solo tengamos en cuenta el precio y que dejemos de lado la calidad ya que, si bien es cierto que un vehículo con las lunas tintadas puede pasar la ITV, no todas las opciones valen. Por el contrario, tendrán que estar debidamente homologadas y correctamente instaladas, sin burbujas de aire o pompas que puedan poner en riesgo su integridad.

Finalmente, a la hora de hablar de seguros, si el coche tiene las lunas de serie, no será necesario incluirlo como un extra en nuestra póliza.