Carlos I. P., un acomodado empresario portugués y su esposa Eliza G.P. se hospedaron en el hotel NH Palacio situado en Vigo durante el último fin de semana de abril en 2016.

Su estancia no captó la atención de los empleados del establecimiento hasta que el lunes alrededor de las 8:30am la habitación de la pareja fue el escenario de un violento suceso, el intento de homicidio de Eliza por parte de Carlos.

La juez del tribunal de Violencia de Género de Vigo atribuyó a Carlos un supuesto delito por el intento de homicidio de su esposa, después de que se cumplieran 2 años después de haber sido detenido por un trágico suceso que tuvo una enorme repercusión dentro de los medios de comunicación de Portugal.

La juez acordó sentenciar y aplazar la prisión preventiva de Carlos, en un expediente donde finaliza la instrucción y se traslada hacia el ministerio público donde se redactará su comunicado de imputación.

El expediente expone ciertos detalles que apuntaría hacia una posible causa monetaria, como el historial penal del empresario, quien fue condenado por el Tribunal Judicial de Viseu en febrero de 2016 a 4 años de prisión por 2 delitos de fraude fiscal.

El juez del tribunal de Violencia de Género de Vigo atribuyó a Carlos un supuesto delito por el intento de homicidio de su esposa

La sentencia habría colocado a Carlos en una delicada condición financiera: la policía de la comisaría de Vigo logró comprobar que dos semanas antes de la emisión de la sentencia, la pareja suscribió una póliza por 150.000 euros en un seguro de vida, con vigencia anual, que en caso de incapacidad permanente o fallecimiento, señalaba que el beneficiario sería el cónyuge que sobreviviera.

De acuerdo con el sumario, Carlos y Eliza se casaron en septiembre de 2015 y residían en un ostentoso barrio en las afueras de Oporto.

En 2016, a finales de abril, el empresario le comunicó a su esposa que debido a asuntos del trabajo debía ir a Vigo.

El expediente judicial señala que el domingo 1 de mayo la pareja llegó al hotel donde se hospedarían en Vigo; al día siguiente, cerca de las 7:30 am, mientras Eliza tomaba una ducha escuchó a su esposo que provisto de una maza de cantero fabricada con acero, entró  en el cuarto de baño con el propósito de asesinarla golpeándola fuertemente en la cabeza por lo que ella perdió levemente la visión.

Él  trata de asfixiarla pero ella consigue liberarse y quitarle la maza, abandonando la habitación donde llega al pasillo y una empleada la socorre tras haber escuchado los golpes y avisar a la dirección del hotel. Mientras Carlos,  permanecía tumbado boca abajo en el baño, al sufrir un infarto agudo debido al estrés emocional.

Actualmente, ambos esperan fecha para el juicio.