Esta es la pregunta que a día de hoy no solo se hacen muchos votantes del Partido Popular sino también muchos ciudadanos españoles en general. Y es que tras las decenas de casos de corrupción que hay actualmente en los tribunales, uno no sabe cuál es el límite que puede tener un partido que, por cierto, está en el gobierno. Sin embargo, si tenemos que echar un vistazo a las encuestas y a los resultados, lo cierto es que parece que la estrategia que están llevando a cabo no es del todo mala.

Altos cargos imputados e interrogados

El problema de todo esto es que a lo largo de los últimos cinco años hemos visto cómo algunos altos cargos del Partido Popular han dado con las frías rejas de la prisión. Es el caso de Luis Bárcenas, por ejemplo, al que ya trató de defender Mariano Rajoy en su momento. Sin embargo, a decir verdad, todo ese asunto se queda en nada cuando al que llama el juez es el mismo presidente del gobierno para que acuda en calidad de testigo. Y claro, a nadie se le escapa que cuando un juez, el cual por cierto, está investigando asuntos de corrupción, llama al presidente del gobierno es porque algún indicio tiene. De no ser así, ¿cómo molestar al máximo mandatario español?

Algo parecido sucede con Esperanza Aguirre. Una persona que hacía unos meses parecía intocable pero que en el día de ayer no solo la pudimos ver ante el juez prestando declaración sino que también la pudimos ver ante los medios de comunicación llorando como consecuencia de la desagradable sorpresa que había tenido con la detención de Ignacio González. Por todo ello, una y otra vez, nos preguntamos, ¿hasta dónde puede llegar el aguante del Partido Popular? Esta respuesta, seguramente, tenga una solución complicada.