10 años antes España abrió las puertas a las tecnologías renovables y con ello avanzaba hacia la futura transición energética que impulsaba Bruselas.

No se hicieron esperar las grandes inversiones de todas partes, impulsadas por el plan de incentivos que promovió el gobierno de Zapatero y con ello el crecimiento exponencial de la capacidad instalada para la generación de renovables que paso de 15.000 a 30.000 Mw.

Poco después y en el año 2009, el mismo gobierno dio un frenazo a los inversionistas y los recortes que hizo el PP para el 2012 han dejado sin posibilidades este último quinquenio de contar con nueva potencia, medidas correctivas que han sumido a la España y que en un momento de gloria se erigió como toda una potencia líder de los países verdes, en un mar de denuncias y demandas dentro y fuera del territorio donde inversores, empresas, fondos y gobierno se mezclan en un entramado de pleitos que finalmente coartan cualquier posibilidad de desarrollo de energías renovables.

A todo esta situación se suman los incrementos de precio del servicio eléctrico que hoy representan un 32% más que hace 10 años y al parecer cada intento improvisado de la Administración por paliar la escalada lejos de ayudar a los consumidores los perjudica, porque ya de paso deben pagar también el enorme déficit generado por el aumento de los costes regulados, así que al menos por los próximos 5 años no se vislumbra que el servicio de electricidad baje de precio o en todo caso se estabilice.

Las energías renovables están creciendo de forma firme

Una transición energética fallida que puso un alto a la exploración de Repsol en búsqueda del oro negro, así como el cierre de unas cuantas centrales de carbón a las que pudieran sumarse otras tantas y pese a la negativa de hacerlo del ministro Álvaro Nadal.

Nuevamente formaciones políticas y Gobierno se disponen a reabrir las puertas de aquellas instalaciones de generación de energía renovable en desuso en virtud del paro, empezando a promover desde el Ministerio de Energía las adjudicaciones necesarias para encaminarse al nuevo modelo energético que propone Bruselas.

En paralelo han de tomar una serie de medidas que apunten a abaratar a los consumidores los gastos por servicio eléctrico y a mejorar su imagen bastante maltrecha debido a la tremenda escalada que ha registrado el servicio.

Por otra parte y para cumplir con las exigencias de Bruselas, España debe tener claro en primer lugar que modelo energético es el apropiado para el país, una vez definido entonces debe accionar para lograrlo, siendo el primer escollo a superar el cierre propuesto de las dos centrales de carbón de España a lo que se opone Álvaro Nadal.