El mejor sofá para la casa debe combinar una gran comodidad y  un diseño que despierte admiración. El sofá constituye un elemento fundamental en el descanso y relax en casa. La comodidad es muy importante pues se trata de uno de los muebles que recibe un uso más intensivo por parte de todos los habitantes del hogar

¿Qué características debe tener el sofá perfecto? La experiencia nos enseña que los consumidores prefieren los sofas piel, con mecanismos deslizantes o reclinables, brazos cómodos, un diseño en líneas rectas y sin demasiados adornos.

Los mejores sofás para el hogar se caracterizan por un diseño sencillo sin demasiadas florituras, pero perfectamente armónico con el resto de muebles de la sala y del hogar.

La comodidad es uno de los factores que más valoran los consumidores españoles. El sofá es para su propietario un oasis al final de la rutina y del trabajo acumulado durante todo el día, un espacio privilegiado donde relajarse, leer un libro, ver la televisión o conversar con los seres queridos. Es un mueble en el que los habitantes de la casa pasan muchas horas y en el que desarrollan diversas actividades a lo largo del día (o que utilizan simplemente para descansar).

Un sofá cómodo no se hunde, es firme aunque no rígido y no debe coger forma. Tampoco ha de hacer ruido al sentarse, una característica que la mayor parte de los usuarios consideran como bastante molesta.

En esta comodidad influye poderosamente la necesidad de que estos muebles tengan mecanismos reclinables. Los reposacabezas reclinables permiten ajustar el dispositivo a la altura deseada. Apoyar la cabeza es una condición indispensable para relajarse después de un ajetreado día. Los asientos reclinables o deslizantes también determinan la comodidad de un sofá, y son preferidos por un sector muy amplio de los consumidores.

 

En lo que respecta a los brazos del sofá, constituyen otro elemento fundamental para determinar su comodidad y confort. Los brazos más indicados para cualquier tipo de persona son los que permiten apoyarse sin ningún impedimento, mullidos y que no ocupen demasiado espacio. Unos brazos demasiado aparatosos no son nada funcionales.

Por último, en cuanto a comodidad, un sector de los consumidores se decanta claramente por los sofas ergonómicos. Se trata de sofas individuales adaptados a la anatomía humana y con complementos que tratan de extremar el confort. Entre estos complementos sobresalen los reposapiés ajustables o los asientos deslizables. Los expertos recomiendan este tipo de muebles para personas que padezcan problemas de espalda, sobrecargas musculares o articulares, pues pueden servirles para aliviar la presión y relajar las zonas del cuerpo más recargadas.

Sofas de alta gama, una opción para los más exquisitos

Los sofas alta gama son sofas de piel, de gran calidad y duración y un elemento sobresaliente en la decoración de cualquier salón. Los propietarios que buscan un salón con estilo y personalidad eligen siempre sofas de alta gama que garantizan, además, una larga vida.

Entre los sofas de alta gama, los modulares son los más versátiles: pueden colocarse donde y como el usuario quiera. Permiten ser personalizados al gusto del consumidor.

Otro tipo de sofá de gama alta que optimiza el espacio, ideal para salones y habitaciones de dimensiones más reducidas, es el estilo Chaise-longue. Se caracteriza por una forma de silla suficientemente larga como para reposar las piernas. En español recibe el nombre de diván aunque su denominación original procede del francés. Fueron precisamente los franceses quienes popularizaron este tipo de sofá a finales del siglo XVIII. Se convirtió en el complemento ideal de la aristocracia francesa de la época, y era utilizado especialmente por mujeres.

Cómo medir la comodidad de un sofá

Para el usuario profano, quizá no resiste fácil distinguir si un sofá reúne las condiciones de comodidad que está buscando o no.

La clave más básica está en sus dimensiones: su profundidad, como mínimo, debe estar entre los 90 a 95 cm; su anchura, si se trata de un sofá de dos plazas, debe ser de un mínimo de 1,60 metros mientras que, en un sofá de tres plazas, ha de ser de 2 metros.  Las piernas han de quedar flexionadas en un ángulo de 90 grados y las caderas nunca deben estar más debajo de las rodillas.

Y, en lo que se refiere a la altura del respaldo, para que sea realmente cómodo debe medir entre 80 y 90 cm. Si el respaldo está a la altura de la nuca la postura será mucho más confortable y las cervicales podrán relajarse sin ningún problema.

Por otra parte, el sofá de piel, además de ser de mayor calidad que el de tela, tiene una importante ventaja: se adapta a la temperatura del cuerpo del usuario, por lo que no produce ni calor ni frío.