La sustitución de los productos convencionales por su versión ecológica en nuestras compras habituales puede suponer una diferencia de unos 1000 euros al año, sin embargo, cada vez son más personas las que se unen a esta tendencia, ¿Por qué lo hacen? Pues principalmente porque a la larga lo que se pierde en el bolsillo, se gana en salud.

productos ecológicos

En cuanto a los productos ecológicos en general, algo que es muy importante para muchos es que son respetuosos con el medio ambiente, al usar menos químicos o ninguno durante su producción resultan mucho menos agresivos y perjudiciales. Esto hace que, gracias a un aumento de la demanda, cada vez proliferen más los establecimientos de este tipo, herboristerías, tiendas y supermercados ecológicos como este donde encontrarás estos productos naturales.

Dejando a un lado otro tipo de productos como la cosmética natural, si nos centramos únicamente en la alimentación, aunque existen estudios que demuestran que los alimentos ecológicos en principio no son más saludables que los convencionales o no tienen propiedades más beneficiosas, si que contienen muchísima menos presencia de pesticidas o incluso ninguna, y realmente es muy pronto para asegurar que los pesticidas químicos son totalmente inocuos para el cuerpo humano, de hecho, cada vez son más las personas que tienen enfermedades derivadas de la alimentación de hoy en día.

Salud y medio ambiente aparte, lo que, sí que es cierto, es que la diferencia más clara entre los alimentos ecológicos y los que no lo son está en su sabor, y es que cuando alguien come un poco de pan con mermelada de fresa, le gusta que sepa a fresa y es por eso que prefieren recurrir a este tipo de alimentos, aunque sean algo más caros, a veces costando incluso el doble.

El sector de la alimentación ecológica mueve millones de euros al año y es que el concepto de conciencia ecológica está cada vez más arraigado en nuestra sociedad, sobre todo entre los jóvenes, no solo limitándose a consumirlos, sino también a producirlos, lo que hace rejuvenecer un sector primario cada vez más olvidado en este país. Según los estudios más de un 60% de los productores ecológicos son menores de 55 años, la mayoría en torno a los 30 años, frente a un escaso 30% que se dedicaba hasta hace poco a la agricultura convencional.

Lo curioso es que España es uno de los mayores productores de la Unión Europea, pero no uno de los mayores consumidores, exportando parte de sus productos, mucho más valorados en el extranjero. Sin embargo, esto no es algo que pueda generalizarse a todas las comunidades autónomas.

El País Vasco es uno de los territorios españoles donde más se ha notado el “boom” de los productos ecológicos, desde 2008 su número de agricultores ecológicos ha ido aumentando en un 10% cada año, actualmente existen más de 500 operadores de agricultura ecológica inscritos y se calculan más de 3200 hectáreas de cultivo ecológico. En cuanto a la ganadería, la mayor parte de la producción ecológica de esta comunidad se centra en el vacuno existiendo actualmente 95 explotaciones ganaderas de este tipo.

La producción ecológica comienza a ser una seña de identidad del país vasco, teniendo en proporción muchas empresas dedicadas a la producción y venta de productos ecológicos que el resto de comunidades autónomas. Tomando datos completamente contrastados, según estudios realizados el año pasado, se puede comprobar el aumento vertiginoso del consumo de productos ecológicos en esta comunidad, comparando los casi 8 millones de euros facturados en 2014, con los más de 17 millones facturados en 2015.

Los productos vegetales que más se consumen son pan, legumbres y vino, a veces no solo considerado como ecológico, si no también gourmet, cubriendo solo con el vino y el pan un 60% de lo consumido. En cuanto a los de procedencia animal, se recurre mucho a los lácteos (más de un 30%) seguidos muy de cerca por los productos cárnicos (cerca de un 30%) y las conserveras de pescado (aproximadamente un 20%).

Realmente existe una gran variedad de productos de procedencia ecológica que se pueden obtener a día, desde aceite, hasta potitos para los niños, pasando por cremas para la cara o incluso desodorantes. Tal es la demanda de estos productos, que hasta las grandes superficies recurren a vender productos supuestamente ecológicos bajo los nombres “eco” o “bio”. Sin embargo, para asegurarse, lo mejor es recurrir a tiendas y supermercados especializados, únicamente dedicados a la venta de estos productos. Es muy fácil encontrar fruterías que ofrecen frutas y verduras totalmente ecológicas, eso si, hay que tener en cuenta que cada fruta y cada verdura tiene su temporada y no es fácil encontrar de todo, todo el año. Para el resto de productos, si no tienes ningún establecimiento cerca, siempre puedes recurrir a las tiendas online.