Bernardo Montoya el asesino confeso de la profesora zamorana Laura Luelmo, pidió al juez de Instrucción número 1 de Valverde del Camino durante su declaración que lo mantenga en prisión durante toda la vida, de lo contrario textualmente manifestó: “lo volveré a hacer”.

Con esta confesión reconoce no poder controlar sus impulsos. El sujeto habría dicho estas palabras antes de ofrecer disculpas a la familia, quien al conocer el mensaje solicitó la prisión permanente revisable para Montoya.

La Guardia Civil dio a conocer información acerca de la investigación del asesinato de la joven en la localidad onubense de El Campillo y brindó detalles sobre el hecho.  El cuerpo policial siempre consideró a Bernardo Montoya como el sospechoso principal, por su actitud huidiza y sus antecedentes policiales, como allanamiento de morada, asesinato, obstrucción a la Justicia, robos con violencia y quebrantamiento de condena.

Él ya había sido condenado a 22 años de prisión de los cuales cumplió 17, por apuñalar a una anciana de 82 años e intentar violar a otra joven en Cortegana (Huelva) quien tuvo la suerte de huir.

Según narró el coronel Ezequiel Romero, el autor confeso del asesinato de Laura Luelmo en un primer momento negó conocer a la docente y ni siquiera saber que eran vecinos. De cuándo y cómo murió la mujer, los investigadores creen que fue el mismo día que desapareció.

La víctima al salir del supermercado fue abordada por Montoya. La policía encontró la compra en casa del homicida quien después de pegarle una patada en las costillas y  golpearla contra el suelo para agredirla, la trasladó al campo envuelta en una manta, la metió al maletero del coche y al llegar al sitio abusó sexualmente de ella.

El cuerpo sin vida de Laura Luelmo se encontró desnudo de la cintura para abajo cinco días después.

El autor de su muerte está recluido desde el sábado en la prisión de Huelva. El juez decretó para el acusado prisión provisional, comunicada y sin fianza por los delitos de detención ilegal, asesinato y agresión sexual en contra de la joven profesora, considerando la posibilidad de eliminación de pruebas, la gravedad del delito y el riesgo de fuga.

En la comparecencia de medidas cautelares que duró unas cinco horas, la acusación particular y  el ministerio fiscal desde un principio pidieron la prisión para el detenido, a lo que la defensa se oponía.

Fuentes informaron que Montoya llegó al penal con una actitud desafiante, en buen estado y exigiendo las mantas. Está recluido en un área aislada de la enfermería y acompañado por un interno de apoyo que vigila sus movimientos. Llevará un régimen restringido con una hora de patio limitada, para evitar contacto con el resto de los reclusos.