Desde pequeños, todos los agentes educativos que rodean nuestras vidas nos han enseñado que los juguetes son uno de los elementos más importantes a la hora de desarrollar nuestras habilidades motrices y de coordinación.

Los juguetes para niños han desempeñado un papel clave desde las primeras etapas de la infancia, siendo capaces de llevar un camino de aprendizaje en paralelo con una fuerte influencia en el desarrollo de la conducta desde los primeros meses de vida.

Sin embargo, en los últimos años se ha desarrollado con fuerza una vertiente que es capaz de influir no solo en la motricidad, sino también en el área cognitiva. Los juguetes educativos permiten dar valor a la enseñanza por medio de la diversión, enfocándose especialmente en la mejora de las destrezas que tienen relación con la conducta.

Las interrelaciones que se pueden dar a través de estos juegos hacen de ellos una de las herramientas con mayor impacto no solo en el desarrollo cognitivo, sino también en todo lo que hace referencia a las habilidades sociales, una de las áreas que más cuesta desarrollar en las primeras etapas de la vida.

El crecimiento de los juguetes educativos en los últimos años ha sido tal que ha logrado posicionarse como uno de los pocos ámbitos capaces de desafiar al desarrollo tecnológico.

El auge de la tecnología, lejos de invisibilizarlos, le ha dado todavía más valor a esta vertiente del aprendizaje. Los expertos aseguran que los beneficios de los juegos educativos no son comparables con los que se pueden adquirir a través de tablets u ordenadores. La participación de los cinco sentidos y la adquisición de ciertas destrezas, como el tacto y el conocimiento de las texturas o lo relacionado con el olfato, son algo que jamás se podrá aprender por medio de determinados medios tecnológicos, por muy desarrollados que éstos estén.

Como hemos podido comprobar, los juguetes educativos han logrado posicionarse como un complemento formativo de vital importancia. Su gran versatilidad y variedad hacen de ellos una herramienta capaz de influir de manera notable a lo largo de las diferentes etapas del crecimiento humano.