Dos primas menores de la pequeña Naiara quien fuera asesinada en la localidad oscense de Sabiñánigo en julio, después de recibir una brutal paliza por parte de su tío político, eran igualmente víctimas de maltrato físico, aparentemente a manos no solo del tío, sino también de la abuela.

De este modo, lo manifiesta el informe pericial realizado por las psicólogas vinculadas al “Instituto de Medicina Legal de Aragón” a instancias de la juez de Jaca que lleva este caso.

Las psicólogas revelaron que dentro del ambiente familiar se admitían castigos físicos (patadas, golpes, bofetadas, golpes con cinturón y empujones) como “un modo legítimo para educar a las niñas”. Este informe coincide con el fallo de la Fiscalía de llevar a la prima mayor de Naiara, ante el Juzgado de Menores de Huesca, después de evaluar su posible implicación dentro de un supuesto delito prolongado de violencia en el interior del entorno familiar.

Igualmente, el documento indica que ambas niñas, una de 13 y otra de 14 años, muestran un cuadro de ansiedad actualmente asociado con su experiencia al ser testigos de la tortura que padeció Naiara.

Naiara, niña asesinada por su tío en Sabiñánigo

Un evento “traumático” el cual, junto a los antecedentes de maltrato padecidos, condiciona el desarrollo de las dos pequeñas, que se encontraban bajo el cuidado del tío y la abuela después de que su madre biológica se fuese de casa y el padre abandonara el entorno familiar. Basándose en el testimonio de ambas primas de Naiara, el mencionado informe indica que el supuesto autor del crimen, Iván Pardo Pena, había tomado un mayor protagonismo dentro tanto de la crianza como de la educación de las niñas después de la muerte del abuelo de las mismas.

Las psicólogas consideran que la abuela es la responsable de estas circunstancias, ya que su estilo parental, destacan, se basó de manera constante y habitual en el “autoritarismo” no solo en sus hijos, sino también en sus nietas. “Al parecer, la abuela era estricta y también inflexible cuando se trataba de fijar normas y normalmente recurría tanto a la corrección como al castigo físico”.

De acuerdo con las psicólogas, algunos métodos disciplinarios utilizados era encargarle a las niñas tareas para nada acordes a su edad, como por ejemplo, cuidar de otros menores y labores domésticas, acciones usualmente minimizadas y justificadas bajo la “disponibilidad afectiva” que les manifestaba su abuela.

En relación al tío, quien se encuentra en la prisión de Zuera, en Zaragoza y desde el asesinato de Naiara el pasado julio, el informe no indica únicamente que aplicaba las reglas fijadas por la abuela, sino que además era más excesivo e intransigente al momento de los castigos, “en algunos caos sin que las niñas establecieran una relación de causalidad”.